El Placer Armado
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Alfredo M. Bonanno
EL PLACER ARMADO
PROLOGO A LA EDICION INGLESA DE 1993
Estelibro se escribid en 1977 al mismo tiempo en que tenian lugar en Htalia
Huchas revolucionarias, y aquela situacion, ahora profundamente distina, deberia
tenerse en cuenta al lesrlo hoy
El movimiento revolucionario, incluyendo en anarqisa, estsba en un fase de
desarrolloy todo parecia posible, incluso una generalzacion del conflicto armad
Pero era necesario protegerse del peligro de especializacion y militarizacion que
una restringida minoria de militants intentaban imponer a decenas de miles de
compatieros que estaban luchando con todos los medios posibles conta I represion
y contra los intentos del Estado ~mis bien débil a deci verdad- de reorganizar la
gestion del capital
Esa eralasituacion en Halia, pero algo similar estaba teniendo lugar en
Alemania, Francia, Reino Unido y otros sitios.
Parecia esencial impedir que las muchas acciones llevadas a cabo cada dia por los
compaeros contra los hombres 1as estructuras de poder, ueran arrastradas hacia la
gica planeada de un partido ammado como las Brigadas Rojas en talia
Estees el espiritu del lbro. Mostrar como una prictica de lberacion y
destruccién puede irrumpir desde una placentera Iogica de lucha, en vez, de una
‘mortal igidez esquemitica dentro de los cénones preestablecidos de un grupo
dirigente
‘Algunos de estos problemas ya no existen. Han sido resueltos por las duras
lecciones de la historia.El derumbe del socialisma real de repente redimensiond.
para bien las ambiciones dirigentes de los marxistas de cualquier tendencia. Por otra
parte, 00 s¢ ha extinguido, sino posiblemente avivado, el deseo de libertad y
Comunismo anarquista que s e propagando por doquier, especialmene enire las
‘generaciones jovenes, en miuchos casos sinrecurir a s simbolos radicionales del
‘anarquismo, sus slogans y teorias también consideradas con un comprensible pero no.
compartible rechazo visceral.
Estelibro ha recobrado vigencia, pero de una manera diferente. No como critica
ala pesada estructura monopolizante que ya 1o existe,Sino porque puede hacer notar
as potentes capacidades del individuo en su camino, con placer, hacia la destruccion
detodo o que e oprime y e regula
‘Antes de terminar deberia mencionar que se ordend la destruccién de este libro
en talia. ) ribunal supremo taliano orden que se quemara. Todas las librerias que
tenian una copia recibieron una circular del Ministeio de Interior ordenando su
incineracion. Mis de un librero se nego a quemar el libro, considerando ta préctica
equivalente 1 de los nazis o la inguisicion, pero por ley el volumen no se puede
consultar.
Por la misma razon el libro no se puede distribuir legalmente en Taliay a
muchos compafieros que tenian copias se las confiscaron duranie una vasta oleada de
redadas, llevadas a cabo con ese proposito.
Fui sentenciado a 18 meses de prision por escibir este libro
Alfredo M. Bonamo
Catanis, 14 julio 1993
Alfredo M. Bonanno
El Placer Armado
Titulo original
La Gioia Armata
Traducido por
Editorial Cuadernillos Incendiarios (Chile)
editorialcuademillosincendiarios@hotmail.com
Portada por Elephant Editions
Formateado por Old Mole Distribucién (USA)
oldmole@hush.com
En Paris, 1848, la revolucion fue
wna fiesta sin un principio o final.
‘Bakunin
1
4Por qué diablos estos benditos muchachos disparan a Montanelli en
las piemas? ;No habria sedo mejor haberle disparado en la boca?
Por supuesto que si. Pero ademis habria sido més grave. Mas vengativo
v sombrio. Dejar coja a una bestia como esa puede tener un lado mas
Significativo, mas profundo, que va mas alli de la venganza, del castigo
por la responsabilidad de Montanelli, periodista fascista y siervo de los
amos.
Lisiarle significa obligarle a claudicar, hacerle recordar. Por otra
parte, es una diversion més agradable que dispararle en la boca, con
pedazos de cerebro saliendo a chorros por los ojos.
EI compafiero que cada mafiana se levanta para i a trabajar, que se
pone en camino en la niebla y camina hacia la sofocante atmsfera de la
fibrica, o la oficina, para volver a ver las mismas caras: ¢l capataz, el
cronometrador, €l espia e turno, ¢l estakhanovista-con-siete-nifios-que-
mantener, siente la necesidad de revolucion, de lucha y de choque fisico,
incluso mortal. Pero ademis siente que todo eso le debe aportar algo de
placer ahora, no despuds. Y nutre este placer con sus fantasfas, mientras
camina cabizbajo en la niebla, mientras pasa horas en trenes o tranvias,
mientras se ahoga bajo las initiles précticas de In oficina o ante los
iniiiles tomillos que sirven para mantener los initiles mecanismos del
capital juntos.
El placer remunerado, fines de semana libres o vacaciones pagadas
por el jefe, es como pagar para hacer ¢l amor. Parece lo mismo, pero hay
algo que falla.
Cientos de discursos se apilan en libros, panfletos y periddicos
tevolucionarios. Es necesario hacer esio, es preciso hacer aquello, hay
que ver las cosas asi, como dijo éste o como dijo aquél, porque cllos son
los verdaderos intérpretes de estos o aquellos del pasado, estos en letras
mayisculas que llenan los sofocantes volimenes de los clésicos
También es necesario tener estos a mano. Forma parte de tu liturgia.
El no tenerlos podria ser un mal signo, seria sospechoso. De acuerdo que
tenerlo a mano puede ser i, siendo volimenes pesados siempre s
peden usar para tirdrselos a la cara a algiin pelmazo. No una nueva, pero
7o obstante una agradable confirmacion de la validez de los textos
revolucionarios del pasado (y del presente),
Nunca hay nada sobre el placer en estos tomos. La austeridad del
claustro no tiene nada que envidiar de la atmosfera que uno respira en
sus péginas. Sus autores, sacerdotes de Ia revolucién de la venganza y cl
castigo, pasan su tiempo pesando y contabilizando culpas y penas.
Por otra parte, estos vestales en vaqueros han hecho voto de castidad, por
tanto 1o esperan y lo imponen. Quieren ser recompensados por su
sacrificio. Primero abandonaron los comodos ambientes de su clase de
origen, después pusieron su capacidad al servicio de los desheredados,
después se han acostumbrado a utilizar un lenguaje que no s ¢l suyo y a
soportar sdbanas sucias y camas sin hacer. Por tanto, que les escuchen, al
menos.
Sueilan con _revoluciones ordenadas, principios ~pulcramente
elaborados, anarquia sin turbulencias. Cuando la realidad toma un giro
diferente empiezan a gritar “provocacion”, vociferando hasta hacerse
escuchar por la policia.
Los revolucionarios son gente devota. La revoluci6n no.
Llamo a un gato un gato.
Boileau
I
‘Todos estamos preocupados con el problema revolucionario de como
¥ qué producir, pero nadie habla del producir como problema
revolucionario.
Si la produccién es la base de la explotacion capitalista, cambiar ¢l
modo de produccién significa cambiar el modo de explotacion, no
climinarla.
Un gato, aunque lo pintes de rojo, es siempre un gato.
El productor es sagrado. No s toca. Santifica, mejor, su sacrificio, en
‘nombre de la revolucién, y el juego esté hecho.
¥ qué comeremos?, se preguntan los més preocupados. Pan y
estopa, responden los realistas simplificadores, con un ojo en la olla y
otro en el fusil. Ideas, responden los chapuceros idealistas, con un ojo en
ellibro de los suefios y otro en el género humano.
Cualquiera que toca la productividad mucre.
Y
El capitalismo y aquellos que luchan contra &), se sientan el uno
junto al otro sobre el cadaver del productor, con tal de que el mundo de
Ia produccin continiie
La critica de la economia politica es una racionalizacion del modo de
produccion con el minimo esfuerzo (de aquellos que disfrutan de los
beneficios de la produccién). El resto, aquellos que sufren la explotacion,
deben tener cuidado de que nada falte. Si no, ;e6mo viviriamos?
Cuando sale a la luz, el hijo de la oscuridad no ve nada, como
cuando andaba a tientas en la oscuridad. El placer le ciega. Le mata. Asi
que dice que es una alucinacion y lo condena
Los burgueses, panzudos y mantecosos, gozan de su opulento no
hacer nada. Gozar es, por tanto, pecaminoso. Eso significa compartir los
mismos estimulos que la burguesia y traicionar a los del proletariado
productor.
No es verdad. Los burgueses hacen enormes esfierzos para mantener
el proceso de explotacion en marcha. También ellos estin estresados y
nunca encuentran tiempo para el placer. Sus cruceros son ocasiones para
nuevas inversiones, sus amantes son quintas columnas para conseguir
informacién de Ia competencia.
La diosa productividad mata incluso a sus humildes servidores.
Amanca sus cabezas, nada mds que saldr un diluvio de inmundicia.
El hambriento desgraciado abriga sentimientos de venganza cuando ve al
tico rodeado de sus siervos. Destruir al enemigo antes que nada. Pero que
el botin se salve. La riqueza no se debe destruir, se debe utilizar, No
importa lo que sea, qué forma toma o qué perspectivas de empleo
permita. Lo que cuenta es arrancarsela al que actualmente la detenta,
para disponer todos libremente de ella
£Todos? Por supuesto, todos.
LY c6mo ocurriré eso?
Conla violencia revolucionaria.
Bonita respuesta. Pero, en concreto, ;qué haremos después de haber
cortado tantas cabezas que nos aburramos? ¢Qué haremos cuando no
enconiremos mis patrones aunque los busquemos con lintema?
Entonces serd el reino de la revolucion. A cada cual segin sus
necesidades, de cada cual segim sus posibilidades.
Presta atenci6n, compafiero. Aqui huele a contabilidad. Se habla de
consumo y produccion. Seguimos en la dimensién de la productividad.
La aritmética hace que nos sintamos seguros. Dos y dos son cuatro,
Nadie podra desmentir esta “verdad”. Los nimeros gobieman el mundo.
Si lo han hecho desde siempre, por qué no deberian hacerlo por
siempre?
Todos necesitamos algo solido y duro. Piedras sobre las que
construir un muro contra los impulsos que empiezan a ahogarmos. Todos
necesitamos objetividad. El patron jura por su cartera, el campesino por
su arado, ¢l revolucionario por su pistola. Abre un respiradero critico y
todo el andamiaje objetivo caerd.
En su pesada objetividad, el mundo cotidiano nos condiciona y nos
reproduce. Todos somos hijos de la banalidad diaria. Incluso cuando
hablamos de “cosas importantes” como la revolucion, nuestros ojos estin
todavia pegados al calendario. EI patron teme la revolucion porque le
privaria de su riqueza, el campesino hari la revolucién para conseguir un
pedazo de tierra, el revolucionario para verificar su teoria.
Si se ve el problema en estos términos, no hay diferencia entre
cartera, tierra y teoria revolucionaria. Estos objetos son puramente
imaginarios, meros espejos de la ilusion humana.
Sélo la lucha es real.
Distingue al patron del campesino y establece la alianza entre éste y
el revolucionario.
Las formas organizativas de la produccion de objetos son los
vehiculos ideologicos que cubren la sustancial ilusion de la identidad
individual. Esta identidad viene proyectada en la imaginacion cconomica
del valor. Un codigo establece su interpretacion. Algunos elementos de
este codigo estin en manos de los patronos, como hemos aprendido con
el consumismo. También la tecnologia de la guerra psicologica y la
represion total son elementos de una interpretacion del ser hombres a
condicién de ser productores.
Otros elementos del cédigo estin disponibles para un uso
modificativo. No revolucionario, sino simplemente - modificativo.
Pensemos, por cjemplo, en el consumismo de masas que ha sustituido al
consumismo de lujo en los wltimos afios.
Pero luego hay otras formas ms refinadas. EI control autogestionado
de la produccion es otro elemento del codigo de Ia explotacion.
Y asi sucesivamente. Si a alguien se le ocurre organizarme la vid,
nunca podri ser mi compafiero. i intentan justificar esto con la excusa
de que alguien debe “producir” o todos perderemos nuestra identidad de
seres humanos y seremos vencidos por la “salvaje naturaleza”,
contestamos que la relacion hombre-naturaleza es un producto de la
‘burguesia marxista iluminada. ;Por qué quieren convertir una espada en
una horca? gPor qué el hombre debe siempre procurar distinguirse de la
naturaleza?
Los hombres, si no alcanzan lo que
es necesario, se futigan por lo que
es imiiil,
Goethe
El hombre necesita muchas cosas.
Esta afirmacion se interpreta normalmente en el sentido de que el
hombre fiene necesidades, y que esti obligado a satisfacerlas.
Se tiene, de este modo, la transformacion del hombre de una unidad bien
precisa historicamente en una dualidad (medio y fin al mismo tiempo).
En efecto, se realiza en la satisfaccion de sus necesidades (es decir en el
trabajo) y es, por tanto, el instrumento de su propia realizacion.
Cuslquiera_puede ver cuinta mitologia se oculta en estas
afirmaciones. Si ¢l hombre no se diferencia de la naturaleza sin el
trabajo, jcomo puede realizarse en la satisfaccion de sus necesidades?
Para hacer esto deberia ser ya hombre, por tanto deberia haber satisfecho
sus necesidades, por tanto 1o deberia tener necesidad de trabajar.
La mercancia construye por si misma la profunda utilidad del
simbolo. Se convierte asi en punto de referencia, en unidad de medida,
en valor de cambio. Empicza el especticulo. Se asignan los papeles. Se
reproducen. Hasta el infinito. Sin modificaciones dignas de mencion, los
actores se empefian en recitar.
La satisfaccion de las necesidades se convierte en efecto reflejo,
marginal. Lo més importante es 1a transformacion del hombre en “cosa™
¥ con el hombre todo lo demds. La naturaleza se convierte en “cosa’
Usada, es corrompida y los instintos vitales del hombre junto con ella
Un abismo se abre entre el hombre y la naturaleza, que se debe rellenar.
La expansién del mercado mercantil se encarga de esto. El especticulo se
expande hasta el punto de devorarse a si mismo junto a sus
contradicciones. El escenario y el piblico entran en una misma
dimensién, proponiéndose a un nivel superior, mis amplio, del
especticulo mismo, y asi hasta el infinito.
Quienes escapan al codigo mercantil no reciben su objetivacion y
caen “fuera” del drea real del especticulo. A estos se les sefala. Estin
rodeados por alambres de espino. Si no aceptan la propuesta de
englobarlos, si rechazan un muevo nivel de codificacion, se los
criminaliza.
Su “locura” es evidente. No estd permitido negar lo ilusorio en un
mundo que ha basado la realidad en Ja ilusin, lo concreto en lo ficticio.
El capital gestiona el espectéculo sobre la base de las leyes de la
acomulacién. Pero nada se puede acumular indefinidamente. Ni siquiera
el capital. Un proceso cuantitativo absoluto es una ilusion, una ilusion
cuntitativa. Los amos entienden esto perfectamente. La explotacion
adopta diferentes formas y modelos ideologicos, precisamente para
garantizar, de un modo cualitativamente diferente, esta acumulacion, ya
que no puede continuar indefinidamente en el aspecto cuantitativo.
El hecho de que el proceso entero sea paraddjico ilusorio es algo
que o le importa mucho al capital, porque es precisamente ¢l quien lleva
las riendas y fija las reglas. Si tiene que vender ilusion por realidad y eso
hace dinero, entonces vamos a seguir sin hacer demasiadas preguntas.
Son Tos explotados los que pagan Ja cuenta. Asi que depende de ellos
advertir la ilusién y preocuparse de reconocer la realidad. Para el capital
las cosas estin bien como estdn, aunque estén basadas en el mayor
especticulo del mundo.
Los explotados casi sienten nostalgia por esta ilusion. Han crecido
acostumbrados a sus cadenas y se han aficionado. De vez en cuando
suefian con sublevaciones fascinantes y bafios e sangre, pero luego se
dejan engafiar por los discursos de los nuevos lideres politicos. El partido
revolucionario extiende la perspectiva ilusoria del capital a horizontes
que nunca podria alcanzar por si mismo.
Y entonces la ilusién cuantitativa hace estragos.
Los explotados se unen, se cuentan, se suman, escriben sus
conclusiones. Los fieros slogans hacen que los corazones burgueses se
estremezean. Cuanto mayor sea ¢l nimero mds se pavonearin
amogantemente los lideres y més exigentes se convertiran. Elaborarin
programas de conquista. El nuevo poder se prepara para extenderse sobre
los despojos del vicjo. El alma de Bonaparte sonrie satisfecha
Por supuesto, se programan cambios profundos en el codigo de las
ilusiones. Pero todo se tiene que someter al simbolo de la acumulacion
cuantitativa. Crecen las fuerzas militantes, por tanto las pretensiones de
Ia revolucién. De la misma manera, la tasa de las ganancias sociales que
estd tomando el lugar de las ganancias privadas debe crecer. Asi el
capital entra en una mueva fase ilusoria y espectacular. Las viejas
necesidades atacan bajo nuevas etiquetas. La diosa productividad sigue
dominando sin rivales.
Qué bonito es contamos. Hace que nos creamos fuertes. Los
sindicatos se cuentan. Los partidos se cuentan. Los amos se cuentan.
Contémonos también nosotros. El corro de la patata.
Y cuando paremos de contamos intentemos dejar las cosas como
estaban. Si el cambio es necesario, hagdmoslo sin molestar a nadie. Se
penetra muy ficilmente en los fantasmas.
La politica reaparece periédicamente. A menudo el capital encuentra
soluciones geniales. Entonces la paz social nos golpea. El silencio del
cementerio. La ilusion se generaliza de un modo tal que el especticulo
absorbe casi todas las fuerzas posibles. Todo enmudece. Después se
releen los defectos y la monotonia de la puesta en escena. La cortina se
levanta en situaciones imprevistas. La maquina capitalista acusa los
golpes. Entonces redescubrimos el empeiio revolucionario. Ocurrid en el
sesenta y ocho. Todo el mundo con los ojos desorbitados. Todos
ferocisimos. Octavillas por todas partes. Montatas de octavillas y
panfletos y papeles y libros. Viejos matices ideologicos alineados como
soldaditos de plomo. También los anarquistas se redescubrieron a si
mismos. Y lo hicieron historicamente, de acuerdo con las necesidades del
momento. Todos torpes. Los anarquistas también, torpes. Algunas
personas se despertaron de su espectacular suefio, y buscando alrededor
espacio y aire que respirar, viendo a los anarquistas dijeron: jpor fin!
Aqui estin con los que quiero estar. Poco después se dieron cuenta de su
estupidez. Tampoco en esa direccion las cosas fueron como habrian
debido ir. Alli también: estupidez y especticulo. Y entonces alguno huia.
Se encerraba en i mismo. Se apeaba. Aceptaba cl juego del capital. Y si
1o lo aceptaba era desterrado, incluso por los anarquistas.
La méquina del 68 produjo los mejores sirvientes civiles del nuevo
Estado tecnoburocrético. Pero ademis también produjo sus anticuerpos.
Los procesos de la ilusion cuantitativa se hicieron visibles. Por una parte
recibieron nueva linfa para construir una nueva vision del especticulo
‘mercantil. Por otra sufrieron resquebrajaduras.
Se ha vuelto evidente la inutilidad de la confrontacién al nivel de
produccién. Tomad las fibricas, y los campos, y las escuelas, y los
barrios, y autogestionadlos, decian los viejos anarquistas. Destruyamos el
poder en todas sus formas, afiadian justo despuds. Pero sin penetrar mis a
fondo, no mostraban la verdadera realidad de la lacra. Aunque
conscientes de su gravedad y su extension, prefirieron ignorarla,
poniendo sus esperanzas en la espontaneidad creadora de Ia revolucion.
S6lo que querian esperar los resultados de esta espontaneidad con las
manos sobre los medios de produccion. Ocuma lo que ocurra, sea cual
sea la forma creativa que tome Ia revolucion, debemos tener los medios
de produccién. Y para hacer eso empezaron a aceptar todo tipo de
compromisos. Para o alejarse demasiado del lugar de las decisiones
espectaculares terminaron creando otra forma de especticulo, algunas
veces incluso ms macabro.
La ilusion espectacular tiene sus reglas. Quien quicra gestionarla
debe someterse ellas. Debe conocerlas, imponerlas y jurar sobre cllas.
Quien 10 produce no es un hombre, Ia revolucion no es para él. ;Por qué
deberiamos tolerar a pardsitos? ¢Deberiamos ir a trabajar en Su lugar
quizis? ;Deberiamos asegurar su supervivencia? Ademis, gtoda csta
gente sin ideas claras y con la pretension de hacer lo que les apetezca, no
resultarén ser “objetivamente” itles a la contrarrevolucion? Por tanto
serd mejor atacarles inmediatamente. Sabemos quienes son nuestros
aliados, de qué lado queremos ponernos. Si queremos dar miedo,
entonces vamos a hacerlo juntos, organizados y en perfecto orden, y que
nadie ponga los pies en la mesa o se baje los pantalones.
Organicemos nuestras organizaciones especificas. Formemos
militantes que conozean perfectamente las técnicas de lucha en los
sectores de produccion. S6lo los que produzean hardn la revolucin, y
nosotros estaremos alli para impedir que hagan bobadas.
No, todo eso esti equivocado. ¢De qué modo podriamos impedirles
hacer bobadas? En el plano del especticulo ilusorio de Ia organizacion
hay algunos que son capaces de hacer més ruido que nosotros. Y tienen
aliento de sobra. Lucha en el lugar de trabajo. Lucha por la defensa del
empleo. Lucha por la produccidn
¢Cuindo romperemos el cerco? ;Cundo pararemos de perseguirnos
el rabo?
El hombre deforme siempre
encuentra espejos que le hacen ser
bello,
De Sade
v
1Qué locura es el amor al trabajo!
‘Qué gran habilidad escénica la del capital, que ha sabido hacer que el
explotado ame la explotacion, el ahorcado la cuerda y el esclavo las
cadenas.
Esta idealizacion del trabajo ha sido la muerte de la revolucion hasta
ahora. EI movimiento de los explotados ha sido corrompido por la
10
penetracion de fa moralidad burguesa de la producci6n, la cual no es solo
ajena al movimiento sino contraria a éste
No es una casualidad que los sindicatos fueran los primeros en ser
corrompidos, precisamente por su mayor cercania 2 la gestion del
especticulo de la produccion.
Es necesario oponer la estética del no trabajo a la ética del trabajo.
Debemos oponer 4 la satisfaccion de necesidades espectaculares
impucstas por la sociedad mercantil la satisfaccion de las necesidades
naturales del hombre revalorizadas a la luz de la necesidad primaria y
esencial: la necesidad de comunismo.
De este modo la valoracién cuantitativa de la presion que las
necesidades ejercen sobre ¢l hombre se desmorona. La necesidad de
comunismo transforma todas las otras necesidades y su presion sobre el
hombre.
La miseria del hombre objeto de explotacion ha sido vista como la
base de la redencién futra. El cristianismo y los movimientos
revolucionarios se dan la mano a través de la historia.
Debemos sufrir para conquistar el paraiso o para adquirir la
conciencia de clase que nos llevard a la revolucion. Sin la ética del
trabajo la nocion marista de “proletariado” no tendria sentido. Pero la
ica del trabajo es un producto del mismo racionalismo burgués que
permiti6 a la burguesia conquistar el poder.
El corporativismo vuelve a salir a la superficie, a través de la malla
del intemacionalismo_proletario. Todos luchan dentro de su propio
sector. Como mucho establecen contactos con sectores similares de otros
paises, a través de los sindicatos. A las monoliticas multinacionales se
oponen monoliticos sindicatos intemacionales. Hagamos Ia revolucién,
pero salvemos la méquina, el instrumento de trabajo, ese objeto mitico
que reproduce la virtud historica de la burguesia, ahora en manos del
proletariado.
El heredero de los destinos de la revolucion s el sujeto destinado a
convertirse en el consumador y actor principal del especticulo futuro del
capital. La clase revolucionaria, idealizada a nivel del conflicto de clase
como beneficiaria de su resultado, se desvanece en el idealismo de la
produccion. Cuando los explotados son recluidos dentro de una clase se
han confirmado ya todos los clementos de la ilusion espectacular, los
mismos de la clase burguesa.
El iinico camino que los explotados pueden tomar para escapar el
proyecto globalizador del capital es el que pasa por cl rechazo del
trabajo, de la produccién y de I economia politica.
1n
Pero el rechazo del trabajo no se debe confundir con “falta de
trabajo” en wna sociedad basada en el trabajo. El marginado busca
trabajo. No lo encuentra. Se le empuja a la guetizacién. Es criminalizado.
Todo esto forma parte de la gestion del especticulo productivo como un
todo. Tanto los que producen como los desempleados son indispensables
para el capital. Pero el equilibrio s delicado. Las contradicciones
estallan y producen varios tipos de crisis, en cuyo interior se produce la
intervencion revolucionaria
Por tanto, el rechazo del trabajo, la destruccién del trabajo, s la
afimacion de la necesidad del no-trabajo. La afiracion de que el
hombre puede autoproducirse y autoobjetivarse a traves del no trabajo, a
través de los estimulos que Ia necesidad de no trabajo le procura. La idea
de destruir el trabajo es absurda si se ve desde el punto de vista de la
ética del trabajo. Pero ¢como? Tanta gente estit buscando trabajo, tanta
sin empleo, gy ti hablas de “destruccion del trabajo”? El fantasma
luddista aparece y pone a todos los revolucionarios-que-han-leido-todos-
los-clisicos a temblar de miedo. Fl esquema del ataque frontal y
cuantitativo a las fuerzas del capital debe permanccer intacto. No
importan los crrores y sufrimientos del pasado, no importan las
vergiienzas y traiciones. jAdelante, mejores dias vendrén, de nuevo hacia
delante!
Para espantar a los proletarios y empujarles a la amosfera estancada
de las organizaciones de clase (partidos, sindicatos y movimientos
pardsitos), basta con hacer ver donde se anega hoy el concepto de
“tiempo libre”, de la suspensién del trabajo. El especticulo ofiecido por
las organizaciones burocriticas del tiempo libre st hecho aposta para
deprimir incluso las imaginaciones mis fértiles. Pero este modo de actuar
10 es més que una cubierta ideoldgica, uno de los muchos instrumentos
de la guerra total que constituye Ia base del especticulo como un todo.
La necesidad de comunismo transforma todo. A través de la
necesidad de comunismo la necesidad de no trabajo pasa del aspecto
negativo (contraposicion al trabajo) al positivo: la completa
disponibilidad del individuo ante si mismo, la posibilidad total de
expresarse libremente, ruptura de todos los esquemas, incluso de
aquellos considerados fundamentales ¢ indispensables, como el esquema
de la produccion.
Pero los revolucionarios son gente obediente y tienen micdo a
romper todos 0s esquemas, incluido e de la revoluci6n si éste constituye
~en cuanto esquema- un obsticulo a la plena realizacion de cuanto el
concepto significa. Tienen miedo de encontrarse sin arte ni parte.
Alguna vez te has encontrado con un revolucionario que o tenga un
12
proyecto revolucionario? ¢Un proyecto que estd bien definido y
presentado claramente a las masas? (Qué raza de revolucionario seria
aquella que pretendiera destruir el esquema, la envoltura, el fundamento
de la revolucion? Golpeando los conceptos de cuantificacion, clase,
proyecto, modelo, mision histérica y otras antiguallas similares, uno
podria correr ¢l riesgo de no tener nada que hacer, de ser obligado a
actuar en la realidad, modestamente como cualquier ofro. Como millones
de ofros que estin construyendo la revolucion dia a dia sin esperar el
signo de un fatal vencimiento de plazos. Y para hacer esto sc necesita
coraje.
Con los esquemas y los juegos cuantitativos se esté en lo fictiio,
esto es, en el proyecto ilusorio de Ia revolucion, una amplificacion del
especticulo del capital; con la abolicion de la ética productiva se entra
directamente en la realidad revolucionaria.
Es dificil incluso hablar sobre tales cosas porque no tiene sentido
hablar de ellas en las péginas de un tratado. Pero reducir estos problemas
a un andlisis completo y definitivo seria perder ¢l punto. Lo mejor seria
una discusion informal capaz de ocasionar esa sutil magia de los juegos
de palabras.
Hablar seriamente del placer es una verdadera contradiccién.
Las noches de verano son pesadas.
En las pequefias habitaciones se
duerme mal.
Es la Vigilia de la guillotina.
Zod'dxa
v
Los explotados también encuentran tiempo para jugar. Pero su juego
o es placer. Es una liturgia macabra. Una espera de la muerte. Una
suspension del trabajo para descargar la violencia acumulada en el curso
de la produccién. En el ilusorio mundo de la mercancia, jugar es también
ilusorio. Nos imaginamos que estamos jugando, mientras no se hace otra
cosa que repetir mondtonamente los roles asignados por el capital.
Cuando nos hacemos conscientes del proceso de explotacion lo primero
en que se piensa es en venganza, lo wltimo es el placer. La liberacion es
vista como recomposicion de un equilibrio roto por la perversidad del
13
S ———
capitalismo, 1o como la llegada de un mundo de juego que sustituird al
mundo del trabajo.
E la primera fase del ataque a los amos, la fase de la consciencia
inmediata. Lo que nos golpea son las cadenas, el litigo, los muros de las
prisiones, las barreras sexuales y raciales. Todo eso debe caer. Por eso
nos ammamos y golpeamos al adversario, al responsable.
En la noche de la guillotina yacen las bases de un nuevo especticulo,
el capital reconstruye sus fuerzas: primero caen las cabezas de los
patronos, después las de los revolucionarios.
Es imposible hacer la revolucién solo con la guillotina. La venganza
es la antecmara del poder. Quien quiera vengarse necesita un jefe. Un
jofe que le conduzea a la victoria y restaure a justicia herida. Y quien
quicre venganza se verd llevado a envidiar la posesion de lo que le han
quitado. Hasta la abstraccion suprema, la expropiacion de plusvalia.
El mundo del futuro debe ser un mundo en el que todos trabajen
iBien! Entonces habremos impuesto la esclavitud para todos excepto
para aquellos que la hacen funcionar y que, precisamente por esto, serdn
Tos nuevos amos.
Sea como sea, los amos deben “pagar” por sus culpas. Bien!
Habremos llevado de este modo la ética cristiana del pecado, de la
condena y de la expiacion al interior de la revolucion. Sin hablar de los
conceptos de “deuda” y “pago”, de clara derivacion mercantil.
Todo esto forma parte del especticulo. Cuando no se gestiona
directamente por el poder, puede ser reanudado ficilmente. El cambio de
‘papeles forma parte d las técnicas dramatirgicas.
Puede ser indispensable atacar con las armas de la venganza y el
castigo en un cierto nivel del enfrentamiento de clases. El movimiento
‘puede no tener otras. Es, entonces, ¢l momento de la guillotina. Pero los
revolucionarios deben ser conscientes de los limites de estas armas. No
pueden hacerse ilusiones ni ilusionar a los dems.
En el cuadro paranoico de una miquina racionalizadora como el
capital, el concepto de revolucion de la venganza puede también entrar a
formar parte de las continuas modificaciones del espectculo. El
movimiento aparente de la produccion se desenvuelve gracias a la
bendicion de la ciencia economica, pero en realidad s basa en la
antropologia ilusoria de I separaci6n de tareas.
No hay placer en el trabajo. Ni siquiera en el trabajo autogestionado.
La revolucion no puede reducirse a una simple modificacion de la
organizacién del trabajo. No sélo a eso.
No hay placer en el sacrificio, en la muerte, en la venganza. Como
10 hay placer en contarse. La aritmética es la negacién del placer.
14
Quien desea vivir no produce la muerte. La transitoria aceptacién de
la guillotina conduce a su institucionalizacion. Pero al mismo tiempo,
quien ama la vida no abraza a su explotador. En caso contrario odiaria la
vida y amarfa el sacrificio, el autocastigo, el trabajo y la muerte.
En el cementerio del trabajo siglos de explotacion han acumulado
una montaia de venganza. Los jefes del movimiento revolucionario se
sientan impasibles en esta montafa. Estudian el mejor modo de
beneficiarse de ella. La carga de violencia vengadora debe ser dirigida
hacia los intereses de la nueva casta de poder. Simbolos y banderas.
Slogans y complicados andlisis. El aparato ideologico se dispone a hacer
o que sea necesario.
La ética del trabajo hace posible esta instrumentalizacion. Quienes
aman el trabajo quieren apoderarse de los medios de produccion, no
quicren que se avance ciegamente. Saben por experiencia que los jefes
han tenido una fuerte organizacion de su parte para hacer posible la
explotacion. Piensan que solo una organizacion igualmente fuerte y
perfecta podr hacer posible la liberacion. Hagamos todo lo posible, la
productividad debe salvarse.
Qué inmenso engaio. La ética del trabajo es la ética cristiana del
sacrificio, la ética de los amos, gracias a la cual las masacres de la
historia se han sucedido con preocupante regularidad.
Esta gente no puede comprender que es posible no producir
plusvalor, que incluso pudiendo producirlo se puede rechazar hacerlo.
Que es posible afirmar contra el trabajo una voluntad no_productiva,
capaz de luchar no slo contra las estructuras econémicas de los patronos
sino también contra las ideoldgicas, que atraviesan todo el pensamiento
occidental.
Es indispensable entender que le ética del trabajo constituye también
Ia base del proyecto revolucionario cuantitativo. No tendria fundamento
un discurso en contra del trabajo hecho por las organizaciones
revolucionarias metidas en la 16gica de crecimiento cuantitativo.
La sustitucion de la ética del trabajo por Ia estética del placer no
impide la vida, como tantos companeros preocupados afirman. A la
pregunta Qué comeremos? se puede responder, con toda tranquilidad
“lo que produzcamos”. S6lo que la produccion no seria ya la dimension
en la que el hombre se autodetermina, la produccion pasaria a la esfera
del juego y del placer. Se podré producir, no como algo separado de la
naturaleza, que una vez realizado se reiine con ella, sino como algo que
es la naturaleza misma. Por lo cual sera posible parar Ia produccién en
cualquier momento, cuando haya suficiente. Solo el placer serd
imparable. Una fuerza desconocida para las larvas civilizadas que
15
S ——————————
pueblan nuestra era. Una fuerza que multiplicaré por mil ¢l impulso
creativo de la revolucion
La riqueza social del mundo comunista no se mide por la
acumulacion de plusvalia, aunque sea gestionada por una minoria
Hlamada partido del proletariado. Esta situacién reproduce ¢l poder,
negando ¢l mismo fundamento de la anarquia La riqueza social
comunista viene dada por la potencialidad de vida que se realiza tras la
revolucion. La acumulacion cualitativa, no cuantitativa (aungue sea
gestionada por un partido), debe sustituir a la acumulacién capitalista. La
revolucion de la vida sustituye a la mera revolucion economica. La
potencialidad productiva a la produccion cristalizada. EI placer al
espectculo,
La negacion del mercado espectacular de la ilusion capitalista
impondr otro tipo de intercambio. Del ficticio cambio cuantitativo a uno
real cualitativo. La circulacion no se basara en objetos ni por tanto en su
ilusoria reificacion, sino en el sentido que los objetos tienen para la vida.
Y un sentido “para la vida” debe ser un sentido de vida, no de muerte.
Por tanto, cstos objetos estardn limitados al momento en que scan
intercambiados, y tendrdn un significado diferente segin las situaciones
que determinen el intercambio.
El mismo objeto podri tener “valores” profundamente distintos. Se
personificard. Nada que ver con la produccion tal y como la conocemos
en la dimension del capital. EI propio intercambio tendrd un sentido
diferente visto a través del rechazo a la produccién ilimitada.
No existe el trabajo libre. No existe el trabajo integrado (manual-
intelectual). Lo que existe es la division del trabajo y la venta de la
fuerza de trabajo, es decir, el mundo capitalista de la produccion. La
revolucion serd siempre y solamente la negacion del trabajo, la
afirmacion del placer. Toda tentativa de imponer la idea del trabajo “sslo
trabajo”, sin explotacion, del “trabajo autogestionado” en el cual los
explotados se reapropian de la totalidad de proceso productivo es una
mistificacion.
El concepto de la autogestion de la produccion es valido sélo como
esquema de lucha contra el capital, de hecho no se puede separar del
concepto de autogestion de la lucha Si se extingue la lucha, la
autogestion 1o es nada més que la autogestion de la explofacién.
Realzada victoriosamente la lucha, la autogestion de la produccién se
vuelve superflua, porque después de la revolucion la organizacion de la
produccion es superflua y contrarrevolucionaria.
16
En lamedida en que te lanzas a t
mismo, todo es destreza y ficil
victoria; slo si de repente te
conviertes en quien coge la peloia
que una eterna compafiera de
Juegos te lanza, a tu centro, en
lodas sus fuerzas, en uno de esos
grandes y divinos arcos de
constructores de puentes,
sdlo entonces saber cogerla es una
Jfuerza—no tuya, de un mundo.
Rilke
vi
Todos creemos tener experiencia del placer. Cada uno de nosotros
cree haber gozado al menos una vez en la vida.
S6lo que esta experiencia de placer ha sido siempre pasiva. No
ocurre que gozamos. No podemos “desear” nuestro placer ni tampoco
obligar al placer a presentarse,
Todo esto, esta separacion entre nosotros y ¢l placer, depende de
nuestro estar “separados” de nosotros mismos, cortados en dos por el
proceso de explotacion.
‘Trabajamos durante todo el afio para obener el “placer” de las
vacaciones. Cuanto éstas llegan nos sentimos “obligados” a “divertimos™
por el hecho de estar de vacaciones. Una forma de tortura como
cualquier otra. Lo mismo pasa con los domingos. Un dia espantoso. EI
enrarecimiento de la ilusion del tiempo libre nos muestra el vacia del
especticulo mercantil en el que vivimos.
Buscar placer en las entrafias de cualquiera de las variadas
“versiones” del especticulo capitalista serfa una locura. Pero eso es
exactamente lo que el capital busca. La experiencia del tiempo libre
programado por los explotadores es letal. Te hace desear ir a trabajar.
Uno acaba por preferir un muerte cierta a una vida aparente.
Ningin placer real nos puede llegar a través del mecanismo racional
de la explotacion capitalista. EI placer no ha fijado reglas que lo
categoricen. Aun asi, debemos poder desear el placer. De otro modo
estariamos perdidos.
La bisqueda del placer es por esto un acto de voluntad. Un firme
rechazo de las condiciones fijadas por el capital, es decir, de sus valores.
17
El primero de estos rechazos es el rechazo al trabajo. La biisqueda del
placer s6lo puede venir a través de la biisqueda del juego.
Asi el juego asume un significado diferente del que estamos
acostumbrados a darle en la dimension del capital. Como ociosidad
Seren, el juego que se opone a las responsabilidades de la vida es una
falsa y distorsionada imagen de lo que realmente es. En la realidad de la
Iucha contra el capital, en el presente periodo del enfrentamiento y en sus
relativas contradicciones, ¢l juego no es un “pasatiempo”, sino un arma
de lucha.
Por una extrafia ironia, los papeles estin invertidos. Si Ia vida es algo
serio, la muerte es una ilusion, en cuanto que mientras estamos vivos la
muerte no existe. Ahora, el reino de la muerte, s decir, el capital, que
niega nuestra verdadera existencia como seres humanos y nos reduce a
“cosas”, es “aparentemente” muy serio, metodico, disciplinado. Pero su
paroxismo posesivo, su rigurosidad ética, su obsesion por hacer,
esconden una gran ilusion: el vacio total del especticulo de la mercancia,
la inuilidad de a acumulacion indefinida, el absurdo de la explotacion
Asi la gran seriedad del mundo del trabajo y de la productividad oculta
una total carencia de seriedad.
Al contrario, la negacion de este mundo obtuso, la biisqueda del
placer, del suefio, de la utopia, en su declarada “falta de seriedad”, oculta
la cosa mis seria de la vida: la negacion de la muerte.
Incluso en este lado de la barrera, en el enfrentamiento fisico con el
capital, el juego puede asumir formas diversas. Se pueden hacer muchas
cosas “juguetonamente”, aunque muchas de las cosas que hacemos las
hacemos “seriamente”, llevando la méscara de muerte que hemos tomado
prestada del capital. El juego se caracteriza por un impulso vital, siempre
nuevo, siempre en movimiento. Actuando como lo hacemos cuando
jugamos cargamos nuestras acciones con este impulso. Nos liberamos de
la muerte. El juego nos hace sentir vivos. Nos da la emocién de la vida.
De la otra forma asumimos todo como un deber, como algo que
“debemos” hacer, como una obligacion.
En esta emocion siempre nueva, totaliente opuesta a la alienacion y
Ialocura del capital, podemos identificar el placer.
En el placer reside la posibilidad de ruptura con el viejo mundo y de
identificacién de nuevos objetivos, de necesidades y valores diferentes.
Incluso aunque el placer, en si mismo, no pueda considerarse el objetivo
del hombre, es indudable su dimension privilegiada, voluntariamente
identificada, que hace diferente ¢l enfrentamiento con el capital
18
Lavida es tan aburrida que no
tenemos otra cosa que hacer que
gastar nuestro sueldo en la tltima
Jalda o camisa. Hermanos y
hermanas, ¢cudles son vuestros
deseos reales? gestar sentados en
un bar, la mirada distante y vacia,
aburrido, bebiendo un insipido
<afé? O quizds VOLARLO O
PEGARLE FUEGO.
The angry brigade
i
El gran especticulo del capital nos ha engullido hasta el cuello.
Actores y espectadores de tumo. Alternamos los papeles, cada wno se
queda boguiabierto mirando a los otros o hace que los otros se fijen en
uno. Hemos subido todos a la carroza de cristal, aun cuando sabemos que
10 es mis que una calabaza. Las ilusiones de la madrina han anulado
nuestra conciencia critica. Ahora debemos jugar ¢l juego. Al menos hasta
medianoche.
Miseria y hambre siguen siendo los elementos propulsivos de la
revolucion. Pero el capital esti extendiendo el especticulo. Pretende
introducir nuevos actores en escena. EI mayor especticulo del mundo
continia sorprendiéndonos. Cada vez es mds complicado y cada vez
mejor organizado. Nuevos payasos estin listos para subir a la tribuna
Nuevas fieras serén domadas
Los defensores de lo cuantitativo, los amantes de la aritmética,
entrarén los primeros y sern cegados por los focos de las primeras filas.
Ulevarin detrds de si a las masas de la necesidad y las ideologias del
chantaje.
Pero lo que no podrén eliminar seré su seriedad. E1 mayor peligro al
que harin frente serd una sonrisa. En el interior del especticulo del
capital el placer es mortal. Todo s ligubre y funeral, todo es serio y
ordenado, todo es racional y programado, precisamente porque todo s
falso e ilusorio.
Ademds de las crisis, ademds de las contradicciones del
subdesarrollo, ademds de la miseria y el hambre, el capital deberd
sostener Ia Gltima batalla, la decisiva, contra el aburrimiento
“También el movimiento revolucionario deberd librar sus batallas. No
s6lo las uadicionales contra el capital, sino otras nuevas, contra si
19
R A EIER T
mismo. El aburrimiento lo estd atacando desde dentro, lo estd rompiendo,
haciéndolo asfixiante, inhabitable.
Dejemos solos a los que aman el espectculo del capital. Aquellos
que estin tranquilos y felices recitando hasta el final sus papeles. Esta
gente piensa que realmente las reformas pueden cambiar las cosas. Pero
esto s més una cubierta ideologica que oira cosa. Saben muy bien que
cambiar los papeles es una de las reglas del sistema. Ajustando las cosas
un poco en el momento se obtien ¢l resultado de ser itil al capital.
Después est ¢l movimiento revolucionario donde no faltan aquellos que
atacan verbalmente ¢l poder del capital. Esta gente causa una gran
confusion, recurren a grandes frases pero no impresionan a nadie, mucho
menos al capital, que los usa socarronamente para la parte mis dificil de
su especticulo. En los momentos en que precisa un solista, hace salir a
escena a wno de estos personajes. El resuliado es penoso.
La verdad es que es necesario romper el mecanismo espectacular de Ia
mercancia, entrando en ¢l dominio del capital, en los centros de
coordinacion, en el nicleo mismo de la produccién. Imagina qué
maravillosa explosion de placer, qué gran salto creativo hacia delante,
qué extraordinario objetivo “sin objetivo”.
Solo que es muy dificil traspasar el mecanismo del capital
placenteramente, con los simbolos de la vida. La lucha armada es, a
menudo, simbolo de muerte. No porque dé muerte a los amos y a sus
sirvientes, sino porque pretende imponer las estructuras del dominio de
la muerte. Concebida de manera diferente, realmente seria placer en
accion, cuando fuese capaz de romper las condiciones estructurales
impuestas por el mismo espectéculo de la mercancia como, por ejemplo,
el partido militar, la conquista del poder o la vanguardia.
He aqui otro enemigo del movimiento revolucionario, la falta de
comprension. Cerrazén ante las nuevas condiciones del conflicto. La
insistencia en imponer modelos pasados que ya se han convertido en
parte del especticulo de la mercancia
El desconocimiento de la nueva realidad revolucionaria alimenta un
desconocimiento tedrico y estratégico de las capacidades revolucionarias
del movimiento mismo. Y no viene a cuento afirmar que hay enemigos
tan cercanos como para hacer necesaria una intervencion inmediata, mis
alld de las precisiones internas de caricter tebrico. Todo esto oculta la
incapacidad de afrontar la nueva realidad el movimiento, la incapacidad
de superar errores del pasado que tienen graves consecuencias en el
presente. Y esta cerrazon alimenta todo tipo de ilusiones politicas
racionalistas.
20
Las categorias de la venganza, del lider, del partido, de la
vanguardia, del crecimiento cuantitativo, tienen sentido solo en la
dimension de nuestra sociedad, y es un sentido que favorece la
perpetuacion del poder. Si uno ve las cosas desde el punto de vista
revolucionario, es decir, de la eliminacion total y definitiva de todo
poder, estas categorias dejan de tener sentido.
Moviéndonos dentro del no-lugar de la utopia, trastocando la ética
del rabajo en el aqui y ahora del placer realizado, nos encontramos en el
interior de una estructura del movimiento que estd muy lejana de las
formas historicas de organizacion.
Esta estructura se modifica continuamente, escapando a toda
tentativa de cristalizacion. Se caracteriza por la autoorganizacion de los
productores en el lugar de trabajo, y la simultinea autoorganizacion de
las formas de lucha contra el trabajo. No tomar los medios de produccion
a través de las organizaciones histdricas, sino rechazar de la produccion a
través del empuje de estructuras organizativas que se modifican
continuamente.
Lo mismo ocurre en la realidad no garantizada (parados, trabajo
temporal). Las estructuras emergen sobre la base de la autoorganizacién,
estimuladas por la huida del aburrimicnto y la alienacion. La
introduccion de objetivos programados e impuestos por una organizacion
ajena a estas estructuras mataria al movimiento y lo relegaria al
especticulo de la mercancia.
Muchos de nosotros estamos atados a esta vision de la organizacion
revolucionaria. Incluso los anarquistas, que rechazan la organizacion
autoritaria, no dejan de reconocer validez a sus formaciones historicas.
Sobre esta base aceptamos que la realidad contradictoria del capital
puede ser atacada con medios similares. Lo hacemos porque estamos
convencidos de que esios medios son legitimos, emergentes del mismo
temeno del enfrentamiento con el capital. Rechazamos admitir que
alguien pueda no ver las cosas como nosotros lo hacemos. Nuestra teoria
es idéntica a la préctica y la estrategia de nuestras organizaciones.
Hay muchas diferencias entre nosotros y los autoritarios. Pero todas
se hunden ante nuestra fe comin en la organizacion histérica. Se llegarg
a la anarquia a través de la obra de estas organizaciones (las diferencias —
sustanciales- solo aparecen a través de métodos aproximativos). Pero esta
fe demuestra algo muy importante: la pretension de toda nuestra cultura
racionalista de explicar el movimiento de la realidad, y de explicarlo de
un modo progresivo. Esta cultura se basa en la idea de la irreversibilidad
dela historia y en la capacidad analitica de la ciencia. Todo esto nos hace
ver el momento presente como el punto de confluencia de todos los
21
esfuerzos del pasado, como el punto mis alto de la lucha contra el poder
de las tinieblas (la explotacién capitalista). Asi nosotros estariamos, de
un modo absoluto, mis avanzados que nuestros predecesores, capaces de
elaborar y poner en préctica teorias y estrategias organizativas que serian
el resultado de la suma de todas las experiencias pasadas.
Todos aquellos que rechazan esta interpretacion se encuentran
autométicamente fuera de la realidad, que es por definicion historia,
progreso y ciencia. Quien rechaza es antihistorico, antiprogresista y
anticientifico. Condenas sin apelacion.
Reforzados con esta coraza ideologica salimos a la calle. Aqui nos
encontramos con una realidad de lucha estructurada de modo diferente.
Estas estructuras actiian sobre Ia base de estimulos que no entran en ¢l
cuadro de nuestros andlisis. Una pacifica maana, durante una pacifica
manifestacion autorizada, la policia empieza a disparar, la estructura
reacciona, los compaficros también disparan, los policias caen {Moralejal
La manifestacion era pacifica, para que haya degenerado en pequefias
acciones de guerrilla debe haber habido provocacion. Nada puede salir
del cuadro perfecto de nuestra organizacion ideologica, que o es solo
una “parte” de la realidad, sino que es “toda” la realidad. Lo que vaya
‘mis alld s locura y provocacion.
Se destruyen algunos supermercados, algunos negocios, se saquean
almacenes de comida y armerias, se queman coches de gran cilindrada.
Es un ataque al especticulo mercantil, en sus formas mas conspicuas.
Las nuevas estructuras se mueven en esa direccion. Toman forma de
Tepente, con una minima orientacion estratégica preventiva
indispensable. Sin alardes, sin grandes premisas analiticas, sin complejas
teorias de apoyo. Atacan. Los compaiieros se identifican con estas
estructuras. Rechazan las organizaciones del equilibrio del poder, de la
espera, de la muerte, su accion es una critica concreta de la posicion de
espera, suicida, de estas organizaciones. {Moraleja! Ha tenido que haber
provocacion.
Se atacan los modelos tradicionales de “hacer” politica. Se incide
fuerte y criticamente sobre el movimiento mismo. Se usan las armas de
la ironia. No limitada al estudio cerrado de un escritor, sino en masa, por
las calles. No slo los siervos de los amos, los ya reconocidos, a nivel
oficial, sino los guias revolucionarios de un pasado lejano y reciente, se
encuentran en dificultades. La mentalidad del jefe de poca monta lider de
un grupo es puesta en crisis. {Moralejal La critica s6lo es legitima contra
los amos, y segin las reglas fijadas por la tradicién histérica de la lucha
de clases. Quien se desvie del seminario es un provocador.
22
A la gente le hastian las reuniones, la lectura de los clisicos, las
manifestaciones iniiles, las discusiones tedricas, las infinitas
distinciones, Ia monotonia y la extrema miscria de ciertos andlisis
politicos. Ante todo esto la gente prefiere hacer el amor, fumar, escuchar
misica, caminar, dormir, reir, jugar, matar policias, lisiar periodistas,
ajusticiar magistrados, volar comisarias. {Moraleja! La lucha es legitima
sélo cuando es comprensible para los jefes de la revolucion. En caso
contrario, existiendo el riesgo de que la situacién se escape a su control,
tiene que haber habido provocacion
Date prisa, compaiiero, dispara pronto al policia, al juez, al jefe,
antes de que una nueva policia te lo impida.
Date prisa en decir 1o, antes e que una nueva represion te convenza
de que es intil, loco, de que aceptes la hospitalidad del manicomio.
Date prisa en atacar al capital, antes de que una nueva ideologia lo
haga sagrado para ti
Date prisa en rechazar el trabajo, antes de que un nuevo sofista de
diga, una vez mis, que “el trabajo te hac libre”,
Date prisa en jugar. Date prisa en armarte.
No habrd Revolucion hasta que no
bajen los cosacos.
Coeurderoy
i
Incluso el juego en la logica del capital es enigmitico y
contradictorio, que lo usa como uno de los componentes del especticulo
de I mercancia. Adquiere una ambigiiedad que no posee en si mismo.
Esta ambigiiedad proviene de la estructura ilusoria de la produccion
capitalista. De csta forma, el jucgo deviene en suspension de la
produccion, un paréntesis de “tranquilidad” en la vida cotidiana. Asi el
Juego es programado y usado escénicamente.
Fuera del dominio del capital el jucgo es armoniosamente
estructurado por su propio impulso creativo, No esté ligado a esta o
aquellorepresentacion deseada por las fucrzas del mundo de la
produccion, sino que se desarrolla autonomamente. Solo en esta realidad
el jucgo cs alegre, da placer. No “suspende” la tristeza del desgarmo
causado por la explotacion; al contrario, la realiza por completo,
23
devolviéndola participante en la realidad de la vida. De esta forma se
opone a los engaiios puestos en accion por la realidad de la muerte —
incluso a través del juego- para hacer la risteza menos triste.
Los destructores de la realidad de la muerte luchan contra el reino
mitico de la ilusion capitalista, un reino que, aspirando a la etemidad,
rueda en el polvo de Ja contingencia. EI placer emerge del juego de la
accion destructiva, del reconocimiento de la profunda tragedia que
implica, de la conciencia del entusiasmo que es capaz de abatir las
telarafias de la muerte. No es cuestion de oponer horror al horor,
tragedia a la wagedia, muerte a la muerte. Es una confiontacion entre
placer y horror, placer y tragedia, placer y muerte.
Para matar a un policia no es necesario ponerse la toga de juez,
apresuréndose a limpiarla de la sangre de anteriores sentencias. Los
tribunales y las sentencias son siempre parte del especticulo del capital,
incluso cuando son revolucionarios quienes juegan esos papeles. Cuando
se mata a un policia no se pesa su responsabilidad, el enfrentamiento de
clase o se convierte en una cuestion de aritmética. Uno no programa
una vision de la relacion entre el movimiento revolucionario y los
explotadores. Se responde al nivel inmediato de una exigencia que ha
venido a ser estructurada en ¢l movimiento revolucionario, una necesidad
que todos los andlisis y justificaciones del mundo nunca podrian haber
impuesto.
Esta exigencia es el ataque al enemigo, al explotador y a sus sicrvos.
Madura lentamente en las estucturas del movimiento. Sélo cuando
aparece, ¢l movimiento pasa de la defensa al ataque. El andlisis y la
justificacion moral estan rio arriba, no en el valle, a los pies de quienes
salen a las calles para hacerlos tropezar. Se encuentran en los siglos de
violencia sistemitica que el capital ha ejercido sobre los explotados. Pero
10 se encuentran necesariamente de forma completa y lista para usar.
Esta pretension s una ulierior forma de nuestras intenciones
racionalizantes, de nuestro suefo de imponer a la realidad un modelo que
n0 se le ajusta
agamos descender a estos Cosacos. No apoyamos el papel de la
reaccion, es0 no es para nosotros. No aceptamos la equivoca invitacion
del capital. Mejor que disparar a mucstros compaficros 0 a nOsotros
mismos, es disparar a los policias.
Hay momentos en la historia en los que la ciencia existe en la
conciencia de aquellos que luchan. En estos momentos no hay necesidad
de intérpretes de la verdad. Esta emerge de las cosas. La realidad de las
luchas produce la teoria del movimiento.
24
El nacimiento del mercado marco la formacion del capital, ¢l paso de
un modelo feudal de produceién al modelo capitalista. Con la entrada de
la produccién en su fase espectacular la mercancia se ha extendido a todo
lo existente: amor, ciencia, sentimientos, consciencia, etc. el especticulo
se ha ensanchado enormemente. La segunda fase no consitutuye, como
‘mantienen los marxistas, una corrupcion de la primera. Es una fase
ferente. EI capital lo devora todo, incluso la revolucién. Si esta no
tompe con el esquema de la produccion, si pretende imponer una
produccion alternativa, el capitalismo la engullird en el especticulo
‘mercantil.
Solo Ia lucha en la realidad del enfientamiento no puede ser
engullida. Algunas de sus formas, ~cristalizandose en formas
organizativas precisas, pueden terminar siendo arrastradas al espectaculo.
Pero cuando rompen con e significado fundamental que el capital asigna
2 la produccion, se hace extremadamente diffcil. En la segunda fase las
cuestiones de Ia aritmética y de la venganza no tienen sentido. Si son
mencionadas adquieren un significado metaforico.
El jucgo ilusorio del capital (¢l especticulo de la mercancia) debe ser
sustituido por el juego real del ataque armado contra el capital, por la
destruceién de lo imeal y del especticulo.
Hazlo por ti mismo.
Manual hazlo por ti mismo.
X
El ficil, puedes hacerlo por fi mismo. Sélo o con unos cuantos
compaieros de confianza. No s necesitan grandes medios. Ni siquiera
grandes conocimientos técnicos.
El capital es vulnerable. Basta con estar decidido
Una inmensidad de chacharas nos ha hecho obtusos. No es una
cuestion de miedo. No estamos asustados, s6lo estipidamente lienos de
ideas prefabricadas. No logramos libramos de ellas.
Quien est decidido a llevar a cabo sus actos no es una persona
corajuda. Es simplemente alguien que ha clarificado sus ideas, que se ha
dado cuenta de Ia futilidad de hacer esfuerzos por jugar bien el papel que
I ha sido asignado por el capital en la representacién. Consciente, ataca
on fiia deteminacion. Y al hacerlo se realiza como hombre. Se realiza a
25
S
si mismo en el placer. El reino de la muerte desaparece ante 1. Incluso si
crea la destruccion y el terror de Jos amos, en su corazon, y en el corazén
de los explotados, hay placer y calma.
Las organizaciones revolucionarias tienen dificultades en
comprender todo esto. Imponen un modelo que reproduce la simulacion
de la realidad productiva. El destino cuantitativo les impide realizar
cualquier movimiento cualitativo al nivel de la estética del placer.
Estas organizaciones también ven el ataque armado en clave cuantitativa.
Los objetivos se fijan sobre la base del choque frontal.
De esta forma el capital es capaz de controlar cualquier emergencia.
Puede incluso permitirse el lujo de aceptar las contradicciones, sefalar
objetivos espectaculares, - explotar los efectos negativos en los
productores para agrandar ¢l especticulo. El capital acepta el
enfrentamiento en el campo cuantitativo porque alli conoce todas las
respucstas. Tiene ¢l monopolio de las reglas y produce ¢l mismo las
soluciones.
Por el contrario, el placer del acto revolucionario es contagioso. Se
expande como una mancha de aceite. I juego adquiere significado
cuando actia en la realidad. Pero este significado no cristaliza en un
modelo dirigido desde arriba. Se deshace en mil significados, todos
productivos e inestables. La conexion intema del juego mismo se
consume en la acci6n de ataque. Pero sobrevive el significado exterior, el
significado que tiene el juego para aquellos que estin fuera y quieren
apropiarse de él. Las conexiones entre quienes juegan primero y quienes
“observan” las consecuencias liberatorias del juego son esenciales para el
juego mismo.
Se estructura asi la comunidad del placer. Una forma espontinea de
entrar en contacto. Fundamental para la realizacién de los mas profundos
significados del juego. Jugar es un acto comunitario. Raramente sc
presenta como accién aislada. Si lo hace, a menudo contiene los
elementos negativos de la alienacin psicologica. No es una aceptacion
positiva del juego como momento creativo en una realidad de lucha.
Es el sentido comunitario del juego lo que impide la arbitrariedad en
la eleccion de los significados del juego mismo. En ausencia de
relaciones comunitarias el individuo podria imponer sus propias reglas y
significados, que podrian ser incomprensibles a los demés, haciendo del
juego una suspension temporal de las consecuencias negativas de sus
| problemas individuales (problemas del trabsjo, a alienacion y la
explotacion).
En ¢l acuerdo comunitario el juego es enriquecido por un flujo de
( acciones reciprocas. La creatividad es mayor cuando proviene de
' 26
fantasias liberadas y verificadas reciprocamente. Cada invencion, cada
nueva posibilidad puede ser vivida colectivamente, sin modelos
preconstituidos, y tener una influencia vital, incluso por ser simplemente
un modelo creativo, incluso i encuentra mil dificultadas para su
sealizacion.
Una organizacion revolucionaria tradicional termina imponiendo a
sus técnicos. No puede evitar el peligro tecnocratico. La gran
importancia asignada al momento instrumental de la accion la condena a
este camino.
La estructura revolucionaria que busca el momento del placer en la
accion dirigida a destruir el poder considera los instrumentos usados para
llevar a cabo esa destruccion como instrumentos, como medios. Los que
usan estos instrumentos no deben convertirse en sus esclavos. Asi como
quienes no saben usarlos no deben convertirse en esclavos de los que si
saben.
La dictadura del instrumento es la peor de las dictaduras
El arma més importante de los revolucionarios es su determinacion, su
conciencia, su decision para actuar, su individualidad. Las armas
concretas son instrumentos que deberian estar continuamente sometidas a
evaluacion critica. Es necesario desarrollar una critica de las armas.
Hemos visto demasiadas sacralizaciones de la metralleta y de la
eficiencia militar
La lucha armada no es algo que conciema solo a las armas. No
pucden representar, por si mismas, la dimension revolucionaria. Es
‘peligroso reducir la compleja realidad a una sola cosa. De hecho, el juego
envuelve este riesgo, ¢l de reducir ¢l experimento vital a juguete,
haciéndolo algo mégico y absoluto. No por casualidad la metralleta
aparece en el simbolismo de muchas organizaciones revolucionarias
combatientes.
Debemos ir més allé para comprender el profundo significado de la
lucha revolucionaria como placer, escapando a las ilusiones y a las
trampas de una representacion del especticulo mercantil a través de
objetos miticos o mitificados.
El capital hace su iltimo esfuerzo cuando encara la fucha armada.
Libra la batalla en su dltima frontera. Necesita el apoyo de la opinion
pitblica para actuar en un terreno en el que no esti seguro de si mismo.
De ahi que desencadene una guera psicoldgica que emplea las armas
‘mis refinadas de la propaganda modema.
En sustancia ol capital, en su actual organizacién fisica, es vulnerable
ante una estructura revolucionaria que decida los tiempos y los modos
del ataque. Es consciente de esta debilidad y se apresura en
27
contrarrestarla. La policia no basta. Ni siquiera el ejército. Necesita
vigilancia continua por parte de la misma gente. Incluso de I parte mis
humilde del proletariado. Para hacer esto debe dividir e frente de clase.
Debe diseminar el mito de la peligrosidad de las organizaciones armadas
entre los pobres, el mito de Ia bondad del Estado, de la ey, etc
Por tanto empuja a las organizaciones y a sus militantes a asumir un
papel. Una vez en este “papel” el juego pierde todo sentido. Todo s
Vuelve “serio”, por tanto ilusorio, espectacular y mercantil. EI placer s
transforma en “méscara”. El individuo se hace anonimo, vive en su papel
¥ yano es capaz de distinguir entre apariencia y realidad
Para romper el cerco migico de la dramaturgia mercantil debemos
rechazar los toles, incluido el de “revolucionario profesional”.
La lucha ammada debe escapar a la caracterizacion de la
“profesionalidad”, a la que la division e tareas que el aspecto extemo de
Ia producci6n capitalista quiere imponerle.
“Hazlo por ti mismo”. No rompas el aspecto global del juego para
empobrecerlo mediante roles. Defiende tu derecho a gozar de la vida
Obstruye el proyecto de muerte del capital. Este puede penetrar en el
mundo de la creatividad del juego solo si transforma al que juega en
jugador, al viviente creador en ¢l muerto que imagina estar vivo.
No tiene sentido hablar del juego si ¢l “mundo del juego” se
centraliza. Proponiendo nuestro discurso sobre el “placer armado™
debemos también prever la posibilidad de que el capital recoja la
propuesta revolucionaria. Y este recoger puede ser hecho a través de la
gestion cxterna del mundo del juego: fijando el rol del jugador, los roles
de la reciprocidad de la comunidad del juego, la mitologia del juguete.
Rompiendo las ataduras de la centralizacion, del partido militar, se
obtiene el resultado de confundir las ideas del capital, ajustadas como lo
estin dentro del codigo de la productividad espectacular del mercado
cuantitativo. De este modo la accion coordinada por el placer es un
enigma para el capital. No es nada, algo sin objetivo, desprovisto de
realidad. Y esto porque el ser, el objetivo y la realidad del capital son
ilusorios mientras que el ser, el objetivo y la realidad de la revolucion
son concretos.
El codigo de la necesidad de comunismo sustituye al codigo de la
necesidad de producir. A la luz de esta nueva necesidad las decisiones
del individuo adquieren un sentido en la comunidad del juego. La
ausencia de realidad y de consistencia de los modelos de muerte del
pasado es descubierta.
La destruccion de los amos es la destruccion de la mercancia, y la
destruccion de la mercancia es la destruccién de los amos.
28
Que vuele la lechuza.
Proverbio ateniense.
X
Que vuele la lechuza. Que las acciones mal empezadas lleguen a
buen puerto. Que la revolucién, tanto tiempo aplazada por los
revolucionarios, sea realizada a pesar de sus descos residuales de paz
social
El capital dard la iltima palabra a los batas blancas. Las prisiones no
durarin mucho. Viejas fortalezas de un pasado que sobrevive s6lo en la
fantasia exaltada de algin reaccionario jubilado, caerdn con la ideologia
basada en la ortopedia social. No habra mis presos. La criminalizacion,
que el capital levari a cabo en sus formas més racionales, pasari por los
manicomios.
Cuando toda la realidad es espectacular, rechazar el especticulo
significa estar fuera de la realidad. Quien rechace doblegarse ante el
codigo de la mercancia esté loco. Rechazar doblegarse ante el dios
‘mercancia significaré ser encerrado en un manicomio.
Aqui Ia cura serd radical. No mis torturas inquisitoriales ni sangre en
las paredes: estas cosas impresionan a la opinion piblica, hacen
intervenir a los burgueses bimpensantes, generan justificaciones y
reparaciones y trastoman la armonia del especticulo. La total
aniquilacién de la personalidad, considerada como la inica cura radical
para enfermos mentales, no molesta a nadie. Mientras el hombre de la
calle se sienta rodeado por la atmosfera impenetrable del especticulo
capitalista tendri la impresion de que las puertas del manicomio no se
cerrarén nunca a sus espaldas. EI mundo de la locura le serd extrafio,
incluso aunque haya siempre un manicomio junto a cada fabrica, frente a
cada escuela, en cada campo, en medio de cada barrio popular.
Pongamos atencion a no allanarles el camino, con nuestro
embotamiento critico, a los funcionarios estatales de camisa blanca
El capital esté programando un codigo interpretativo para poner en
circulacin a nivel de masas. En base a este codigo la opinién publica se
acostumbraré a ver a aquellos que atenten contra cl orden de las cosas de
los amos, a los revolucionarios, como locos. De ahi la necesidad de
‘meterlos en manicomios. También las carceles actuales, racionalizindose
segin el modelo alemin, se estin transformando, primero en circeles
especiales para revolucionarios, luego en circeles modelo, luego en
verdaderos laagers para la manipulacion del cerebro, finalmente cn
maicomios definitivos.
29
Este comportamiento del capital no viene dado solamente por la
necesidad de defenderse de las luchas de los explotados. Es también la
unica respuesta posible sobre la base de la 1ogica interna del codigo de la
produccion mercantil.
Para el capital, el manicomio es un lugar donde la globalidad de la
funcion espectacular se interrumpe. La cércel trata desesperadamente de
llegar a esta interrupcion global, pero no puede lograrlo por estar
blogueado por las demandas bsicas de su ideologia ortopédica.
El “lugar” del manicomio, en cambio, no tiene principio ni fin, no
ne historia, no es mutable como el especticulo. Es el lugar del
silencio.
Por el contrario, ¢l otro “lugar” del silencio, el cementerio, tiene la
capacidad de hablar en voz alta. Los muertos hablan. Y nuestros muertos
hablan con voz altisima. Nuestros muertos pueden ser muy pesados. Por
50 ¢l capital tratard de usar los cementerios cada vez menos. Y aumentar
ala vez, de manera comrespondiente, ¢l nimero de “invitados™ a los
‘manicomios. La “patria del socialismo” tiene mucho que ensefiar en este
campo.
El manicomio es la racionalizacion més perfecta del tiempo libre. La
suspension del trabajo sin traumas para la estructura mercantil. La
ausencia de productividad sin negacion de la productividad. El loco no
necesita trabajar y, al no trabajar, confirma la sabiduria del trabajo como
contrario a la locura
Cuando decimos que o es ¢l momento del ataque armado contra el
Estado, estamos abriendo las puertas del manicomio a los compafieros
que estin llevando a cabo este ataque; cuando decimos que no es el
momento para la revolucion apretamos las correas de una camisa de
fuerza; cuando decimos: estas acciones son objetivamente una
provocacién, nos ponemos las camisas blancas de los torturadores.
Cuando el nimero de oponentes era pequefio la pistola funcionaba
bien. Diez muertos son tolerables. Treinta mil, cien mil, doscientos mil
podrian marcar un punto fundamental en la historia, una referencia
revolucionaria e tan deslumbrante luminosidad que perturbaria durante
tiempo Ia pacifica armonia del especticulo mercantil. Por otro lado el
capital se ha hecho mas astuto. EI fimaco tiene una neutralidad que no
poseen las balas. Tiene la coartada terapéutica.
Arojemos a la cara del capital su propio estatuto dela locura.
Pongamos al revés los téminos de la contraposicion.
En la totalidad mercantilizada del capital la neutralizacion del
individuo es una prictica constante. La sociedad s toda clla un inmenso
‘manicomio. E1 aplastamiento de las opiniones es un proceso terapéutico,
30
una miquina de muerte, la produccion no puede verificarse en la forma
espectacular del capitalismo sin ste aplastamiento. Y si el rechazo de
todo esto, la eleccion del placer fiente a la muerte, es un signo de locura,
es ¢l momento de que cada cual empiece a comprender la trampa que
yace por debajo de todo esto.
Toda la miquina de la tradicion cultural de Occidente ¢s una
miquina de muerte, una negacion de la realidad, el reino de lo fieticio
que ha acumulado todo tipo de infamias y vejaciones, de explotacion y
genccidio. Si el rechazo de toda esta logica de produccion es condenada
como locura, entonces debemos distinguir entre locura y locura
El placer se anna. Su ataque es la superacion de la alucinacion
mercantil, de la maquina y de la mercancia, de la venganza y del lider,
del partido y de la cantidad. Su lucha rompe Ia linea de Ia Iogica del
beneficio, la arquitectura del mercado, ¢l significado programado de la
vida, el iltimo documento del iltimo archivo. Su violenta explosion
derriba el orden de las dependencias, la nomenclatura de lo positivo y lo
negativo, el cdigo de la lusion mercantil.
Pero todo esto se debe poder comunicar. No es ficil el paso de
significados del mundo del placer al de la muerte. Los codigos reciprocos
estin_desfasados, terminan por anularse mutuamente. Lo que en el
mundo del placer es considerado ilusion, en el mundo de la muerte es
realidad, y viceversa. La misma muerte fisica, por la que tanto se Hlora en
el mundo de la muerte, es menos mortal que la muerte que se vende
como vida.
De ahi la gran facilidad del capital para mistificar los mensajes del
placer. Incluso los revolucionarios, en una légica cuantitativa, son
incapaces de comprender las experiencias del placer en profundidad. A
veces, vacilantes, hacen insignificantes aproximaciones. A veces lanzan
condenas que no suenan muy diferentes a las condenas lanzadas por el
capital.
En el especticulo mercantil son las mercancias las consideradas
significativas. El elemento activo de esta masa acumulada es el trabajo.
Mis alld de estos clementos del cuadro productivo nada puede tener un
significado positivo y negativo a la vez. Existe la posibilidad de afirmar
el no trabajo, pero no como negacion del trabajo sino como su
suspension por un cierto periodo de tiempo.
Del mismo modo es posible afimar la no mercancia, s decir el
objeto_personalizado, pero solo como reificacién del tiempo libre,
cualquier cosa producida como hobby, en los retazos de tiempo que nos
deja el ciclo productivo. Esté claro que estos signos, ¢l no trabajo y la no
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mercancia, entendidos de este modo, son funcionales al modelo general
de la producién.
Sélo por la clarificacién de los significados del placer, y los
correspondientes significados de la muerte, como elementos de dos
mundos contrapuestos que se combaten mutuamente, es posible
comunicar algunos elementos de las acciones del placer sin, por ofro
lado, ilusionamos con poder comunicarlos todos. Quien empicce a
experimentar el placer, incluso en una perspectiva no directamente figada
al ataque contra el capital, estd més disponible para atrapar el significado
del ataque, al menos mas que aquellos que se quedan atados a una
anticuada vision del enfrentamiento basada en la ilusion cuantitativa.
De este modo es todavia posible que Ia lechuza alce el vuelo.
JAdelante todos!
¥ con el brazo y el corazon,
La palabra y la pluma,
El pupal y ¢l fusil,
La ironiay la blasfemia,
El robo el veneno y el incendio.
Hagamos... la guerra a la
soctedad!
Déjacque
X1
Dejemos de lado las esperas, los titubeos, los suefios de paz social,
Tos pequefios compromisos, la ingenuidad. Toda la basura metaforica que
nos suministran en las tiendas del capital. Dejemos de lado los grandes
andlisis que todo lo explican, hasta el ms minimo detalle. Los vastos
voliimenes llenos de cordura y miedo. Dejemos de lado a ilusion
democritica y burguesa de la discusion y el didlogo, el debate y la
asamblea, de las ilustradas capacidades de los jefes mafiosos. Dejemos
de lado la prudencia y la sabiduria que la moral burguesa del trabajo ha
cavado en muestros corazones. Dejemos de lado los signos de
cristianismo que nos han educado en el sacrificio y la obediencia.
Dejemos de lado a los curas de todo tipo y funcion, los patronos, los
guias revolucionarios, los menos revolucionarios y los nada
revolucionarios. Dejemos de lado el nimero, las ilusiones cuantitativas,
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las leyes del mercado, la oferta y la demanda. Sentémonos un instante
sobre las ruinas de nuestra historia de perseguidos y reflexionemos.
El mundo no nos pertencce. Si tiene un dueio que es tan estipido
como para quererlo tal como es, que se lo quede. Dejémosle contar
ruinas en lugar de edificios, cementerios en lugar de ciudades, lodo en
vez de rios y fango infecto en vez de mares.
El mayor especticulo ilusionista del mundo ya no nos podré
encantar.
Estamos seguros de que las comunidades del placer emergeran de
nuestra lucha aqui y ahora
Y por vez primera, la vida triunfard sobre la muerte.
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El compafiero que cada mafiana se levanta para ir a trabajar,
que se pone en camino en la nicbla y camina hacia la
sofocante atmosfera de la fabrica, o la oficina, para voiver a
ver las mismas caras: el capataz, el cronometrador, el esj-ia de
turno, el estakhanovista-con-siete-nifios-que-mantener, siente
la necesidad de revolucion, de lucha y de choque fisico,
incluso mortal. Pero ademés siente que todo eso le debe
aportar algo de placer ahora, no después. Y nutre este placer
con sus fantasias, mientras camina cabizbajo en la niebla,
mientras pasa horas en trenes o tranvias, mientras se ahoga
bajo las inutiles practicas de la oficina o ante los initiles
tornillos que sirven para mantener los intiles mecanismos
del capital juntos
El placer remunerado, fines de semana libres o vacaciones
pagadas por el jefe, es como pagar para hacer el amor. Parece
To mismo, pero hay algo que falla
A la gente le hastian las reuniones, la lectura de los clésicos,
las manifestaciones inutiles, las discusiones tedricas, las
infinitas distinciones, la monotonia y la extrema miseria de
ciertos andlisis politicos. Ante todo esto la gente prefiere
hacer el amor, fumar, escuchar musica, caminar, dormir, reir,
jugar, matar polictas, lisiar periodistas, ajusticiar magistrados,
volar comisarias.
Date prisa en atacar al capital, antes de que una
nueva ideologia lo haga sagrado para ti. Date prisa en
rechazar el trabajo, antes de que un nuevo sofista de
diga, una vez mds, que “el trabajo te hace libre”. Date
prisa en jugar. Date prisa en armarte.