Alfredo M. Bonanno EL PLACER ARMADO PROLOGO A LA EDICION INGLESA DE 1993 Estelibro se escribid en 1977 al mismo tiempo en que tenian lugar en Htalia Huchas revolucionarias, y aquela situacion, ahora profundamente distina, deberia tenerse en cuenta al lesrlo hoy El movimiento revolucionario, incluyendo en anarqisa, estsba en un fase de desarrolloy todo parecia posible, incluso una generalzacion del conflicto armad Pero era necesario protegerse del peligro de especializacion y militarizacion que una restringida minoria de militants intentaban imponer a decenas de miles de compatieros que estaban luchando con todos los medios posibles conta I represion y contra los intentos del Estado ~mis bien débil a deci verdad- de reorganizar la gestion del capital Esa eralasituacion en Halia, pero algo similar estaba teniendo lugar en Alemania, Francia, Reino Unido y otros sitios. Parecia esencial impedir que las muchas acciones llevadas a cabo cada dia por los compaeros contra los hombres 1as estructuras de poder, ueran arrastradas hacia la gica planeada de un partido ammado como las Brigadas Rojas en talia Estees el espiritu del lbro. Mostrar como una prictica de lberacion y destruccién puede irrumpir desde una placentera Iogica de lucha, en vez, de una ‘mortal igidez esquemitica dentro de los cénones preestablecidos de un grupo dirigente ‘Algunos de estos problemas ya no existen. Han sido resueltos por las duras lecciones de la historia.El derumbe del socialisma real de repente redimensiond. para bien las ambiciones dirigentes de los marxistas de cualquier tendencia. Por otra parte, 00 s¢ ha extinguido, sino posiblemente avivado, el deseo de libertad y Comunismo anarquista que s e propagando por doquier, especialmene enire las ‘generaciones jovenes, en miuchos casos sinrecurir a s simbolos radicionales del ‘anarquismo, sus slogans y teorias también consideradas con un comprensible pero no. compartible rechazo visceral. Estelibro ha recobrado vigencia, pero de una manera diferente. No como critica ala pesada estructura monopolizante que ya 1o existe,Sino porque puede hacer notar as potentes capacidades del individuo en su camino, con placer, hacia la destruccion detodo o que e oprime y e regula ‘Antes de terminar deberia mencionar que se ordend la destruccién de este libro en talia. ) ribunal supremo taliano orden que se quemara. Todas las librerias que tenian una copia recibieron una circular del Ministeio de Interior ordenando su incineracion. Mis de un librero se nego a quemar el libro, considerando ta préctica equivalente 1 de los nazis o la inguisicion, pero por ley el volumen no se puede consultar. Por la misma razon el libro no se puede distribuir legalmente en Taliay a muchos compafieros que tenian copias se las confiscaron duranie una vasta oleada de redadas, llevadas a cabo con ese proposito. Fui sentenciado a 18 meses de prision por escibir este libro Alfredo M. Bonamo Catanis, 14 julio 1993 Alfredo M. Bonanno El Placer Armado Titulo original La Gioia Armata Traducido por Editorial Cuadernillos Incendiarios (Chile) editorialcuademillosincendiarios@hotmail.com Portada por Elephant Editions Formateado por Old Mole Distribucién (USA) oldmole@hush.com En Paris, 1848, la revolucion fue wna fiesta sin un principio o final. ‘Bakunin 1 4Por qué diablos estos benditos muchachos disparan a Montanelli en las piemas? ;No habria sedo mejor haberle disparado en la boca? Por supuesto que si. Pero ademis habria sido més grave. Mas vengativo v sombrio. Dejar coja a una bestia como esa puede tener un lado mas Significativo, mas profundo, que va mas alli de la venganza, del castigo por la responsabilidad de Montanelli, periodista fascista y siervo de los amos. Lisiarle significa obligarle a claudicar, hacerle recordar. Por otra parte, es una diversion més agradable que dispararle en la boca, con pedazos de cerebro saliendo a chorros por los ojos. EI compafiero que cada mafiana se levanta para i a trabajar, que se pone en camino en la niebla y camina hacia la sofocante atmsfera de la fibrica, o la oficina, para volver a ver las mismas caras: ¢l capataz, el cronometrador, €l espia e turno, ¢l estakhanovista-con-siete-nifios-que- mantener, siente la necesidad de revolucion, de lucha y de choque fisico, incluso mortal. Pero ademis siente que todo eso le debe aportar algo de placer ahora, no despuds. Y nutre este placer con sus fantasfas, mientras camina cabizbajo en la niebla, mientras pasa horas en trenes o tranvias, mientras se ahoga bajo las initiles précticas de In oficina o ante los iniiiles tomillos que sirven para mantener los initiles mecanismos del capital juntos. El placer remunerado, fines de semana libres o vacaciones pagadas por el jefe, es como pagar para hacer ¢l amor. Parece lo mismo, pero hay algo que falla. Cientos de discursos se apilan en libros, panfletos y periddicos tevolucionarios. Es necesario hacer esio, es preciso hacer aquello, hay que ver las cosas asi, como dijo éste o como dijo aquél, porque cllos son los verdaderos intérpretes de estos o aquellos del pasado, estos en letras mayisculas que llenan los sofocantes volimenes de los clésicos También es necesario tener estos a mano. Forma parte de tu liturgia. El no tenerlos podria ser un mal signo, seria sospechoso. De acuerdo que tenerlo a mano puede ser i, siendo volimenes pesados siempre s peden usar para tirdrselos a la cara a algiin pelmazo. No una nueva, pero 7o obstante una agradable confirmacion de la validez de los textos revolucionarios del pasado (y del presente), Nunca hay nada sobre el placer en estos tomos. La austeridad del claustro no tiene nada que envidiar de la atmosfera que uno respira en sus péginas. Sus autores, sacerdotes de Ia revolucién de la venganza y cl castigo, pasan su tiempo pesando y contabilizando culpas y penas. Por otra parte, estos vestales en vaqueros han hecho voto de castidad, por tanto 1o esperan y lo imponen. Quieren ser recompensados por su sacrificio. Primero abandonaron los comodos ambientes de su clase de origen, después pusieron su capacidad al servicio de los desheredados, después se han acostumbrado a utilizar un lenguaje que no s ¢l suyo y a soportar sdbanas sucias y camas sin hacer. Por tanto, que les escuchen, al menos. Sueilan con _revoluciones ordenadas, principios ~pulcramente elaborados, anarquia sin turbulencias. Cuando la realidad toma un giro diferente empiezan a gritar “provocacion”, vociferando hasta hacerse escuchar por la policia. Los revolucionarios son gente devota. La revoluci6n no. Llamo a un gato un gato. Boileau I ‘Todos estamos preocupados con el problema revolucionario de como ¥ qué producir, pero nadie habla del producir como problema revolucionario. Si la produccién es la base de la explotacion capitalista, cambiar ¢l modo de produccién significa cambiar el modo de explotacion, no climinarla. Un gato, aunque lo pintes de rojo, es siempre un gato. El productor es sagrado. No s toca. Santifica, mejor, su sacrificio, en ‘nombre de la revolucién, y el juego esté hecho. ¥ qué comeremos?, se preguntan los més preocupados. Pan y estopa, responden los realistas simplificadores, con un ojo en la olla y otro en el fusil. Ideas, responden los chapuceros idealistas, con un ojo en ellibro de los suefios y otro en el género humano. Cualquiera que toca la productividad mucre. Y El capitalismo y aquellos que luchan contra &), se sientan el uno junto al otro sobre el cadaver del productor, con tal de que el mundo de Ia produccin continiie La critica de la economia politica es una racionalizacion del modo de produccion con el minimo esfuerzo (de aquellos que disfrutan de los beneficios de la produccién). El resto, aquellos que sufren la explotacion, deben tener cuidado de que nada falte. Si no, ;e6mo viviriamos? Cuando sale a la luz, el hijo de la oscuridad no ve nada, como cuando andaba a tientas en la oscuridad. El placer le ciega. Le mata. Asi que dice que es una alucinacion y lo condena Los burgueses, panzudos y mantecosos, gozan de su opulento no hacer nada. Gozar es, por tanto, pecaminoso. Eso significa compartir los mismos estimulos que la burguesia y traicionar a los del proletariado productor. No es verdad. Los burgueses hacen enormes esfierzos para mantener el proceso de explotacion en marcha. También ellos estin estresados y nunca encuentran tiempo para el placer. Sus cruceros son ocasiones para nuevas inversiones, sus amantes son quintas columnas para conseguir informacién de Ia competencia. La diosa productividad mata incluso a sus humildes servidores. Amanca sus cabezas, nada mds que saldr un diluvio de inmundicia. El hambriento desgraciado abriga sentimientos de venganza cuando ve al tico rodeado de sus siervos. Destruir al enemigo antes que nada. Pero que el botin se salve. La riqueza no se debe destruir, se debe utilizar, No importa lo que sea, qué forma toma o qué perspectivas de empleo permita. Lo que cuenta es arrancarsela al que actualmente la detenta, para disponer todos libremente de ella £Todos? Por supuesto, todos. LY c6mo ocurriré eso? Conla violencia revolucionaria. Bonita respuesta. Pero, en concreto, ;qué haremos después de haber cortado tantas cabezas que nos aburramos? ¢Qué haremos cuando no enconiremos mis patrones aunque los busquemos con lintema? Entonces serd el reino de la revolucion. A cada cual segin sus necesidades, de cada cual segim sus posibilidades. Presta atenci6n, compafiero. Aqui huele a contabilidad. Se habla de consumo y produccion. Seguimos en la dimensién de la productividad. La aritmética hace que nos sintamos seguros. Dos y dos son cuatro, Nadie podra desmentir esta “verdad”. Los nimeros gobieman el mundo. Si lo han hecho desde siempre, por qué no deberian hacerlo por siempre? Todos necesitamos algo solido y duro. Piedras sobre las que construir un muro contra los impulsos que empiezan a ahogarmos. Todos necesitamos objetividad. El patron jura por su cartera, el campesino por su arado, ¢l revolucionario por su pistola. Abre un respiradero critico y todo el andamiaje objetivo caerd. En su pesada objetividad, el mundo cotidiano nos condiciona y nos reproduce. Todos somos hijos de la banalidad diaria. Incluso cuando hablamos de “cosas importantes” como la revolucion, nuestros ojos estin todavia pegados al calendario. EI patron teme la revolucion porque le privaria de su riqueza, el campesino hari la revolucién para conseguir un pedazo de tierra, el revolucionario para verificar su teoria. Si se ve el problema en estos términos, no hay diferencia entre cartera, tierra y teoria revolucionaria. Estos objetos son puramente imaginarios, meros espejos de la ilusion humana. Sélo la lucha es real. Distingue al patron del campesino y establece la alianza entre éste y el revolucionario. Las formas organizativas de la produccion de objetos son los vehiculos ideologicos que cubren la sustancial ilusion de la identidad individual. Esta identidad viene proyectada en la imaginacion cconomica del valor. Un codigo establece su interpretacion. Algunos elementos de este codigo estin en manos de los patronos, como hemos aprendido con el consumismo. También la tecnologia de la guerra psicologica y la represion total son elementos de una interpretacion del ser hombres a condicién de ser productores. Otros elementos del cédigo estin disponibles para un uso modificativo. No revolucionario, sino simplemente - modificativo. Pensemos, por cjemplo, en el consumismo de masas que ha sustituido al consumismo de lujo en los wltimos afios. Pero luego hay otras formas ms refinadas. EI control autogestionado de la produccion es otro elemento del codigo de Ia explotacion. Y asi sucesivamente. Si a alguien se le ocurre organizarme la vid, nunca podri ser mi compafiero. i intentan justificar esto con la excusa de que alguien debe “producir” o todos perderemos nuestra identidad de seres humanos y seremos vencidos por la “salvaje naturaleza”, contestamos que la relacion hombre-naturaleza es un producto de la ‘burguesia marxista iluminada. ;Por qué quieren convertir una espada en una horca? gPor qué el hombre debe siempre procurar distinguirse de la naturaleza? Los hombres, si no alcanzan lo que es necesario, se futigan por lo que es imiiil, Goethe El hombre necesita muchas cosas. Esta afirmacion se interpreta normalmente en el sentido de que el hombre fiene necesidades, y que esti obligado a satisfacerlas. Se tiene, de este modo, la transformacion del hombre de una unidad bien precisa historicamente en una dualidad (medio y fin al mismo tiempo). En efecto, se realiza en la satisfaccion de sus necesidades (es decir en el trabajo) y es, por tanto, el instrumento de su propia realizacion. Cuslquiera_puede ver cuinta mitologia se oculta en estas afirmaciones. Si ¢l hombre no se diferencia de la naturaleza sin el trabajo, jcomo puede realizarse en la satisfaccion de sus necesidades? Para hacer esto deberia ser ya hombre, por tanto deberia haber satisfecho sus necesidades, por tanto 1o deberia tener necesidad de trabajar. La mercancia construye por si misma la profunda utilidad del simbolo. Se convierte asi en punto de referencia, en unidad de medida, en valor de cambio. Empicza el especticulo. Se asignan los papeles. Se reproducen. Hasta el infinito. Sin modificaciones dignas de mencion, los actores se empefian en recitar. La satisfaccion de las necesidades se convierte en efecto reflejo, marginal. Lo més importante es 1a transformacion del hombre en “cosa™ ¥ con el hombre todo lo demds. La naturaleza se convierte en “cosa’ Usada, es corrompida y los instintos vitales del hombre junto con ella Un abismo se abre entre el hombre y la naturaleza, que se debe rellenar. La expansién del mercado mercantil se encarga de esto. El especticulo se expande hasta el punto de devorarse a si mismo junto a sus contradicciones. El escenario y el piblico entran en una misma dimensién, proponiéndose a un nivel superior, mis amplio, del especticulo mismo, y asi hasta el infinito. Quienes escapan al codigo mercantil no reciben su objetivacion y caen “fuera” del drea real del especticulo. A estos se les sefala. Estin rodeados por alambres de espino. Si no aceptan la propuesta de englobarlos, si rechazan un muevo nivel de codificacion, se los criminaliza. Su “locura” es evidente. No estd permitido negar lo ilusorio en un mundo que ha basado la realidad en Ja ilusin, lo concreto en lo ficticio. El capital gestiona el espectéculo sobre la base de las leyes de la acomulacién. Pero nada se puede acumular indefinidamente. Ni siquiera el capital. Un proceso cuantitativo absoluto es una ilusion, una ilusion cuntitativa. Los amos entienden esto perfectamente. La explotacion adopta diferentes formas y modelos ideologicos, precisamente para garantizar, de un modo cualitativamente diferente, esta acumulacion, ya que no puede continuar indefinidamente en el aspecto cuantitativo. El hecho de que el proceso entero sea paraddjico ilusorio es algo que o le importa mucho al capital, porque es precisamente ¢l quien lleva las riendas y fija las reglas. Si tiene que vender ilusion por realidad y eso hace dinero, entonces vamos a seguir sin hacer demasiadas preguntas. Son Tos explotados los que pagan Ja cuenta. Asi que depende de ellos advertir la ilusién y preocuparse de reconocer la realidad. Para el capital las cosas estin bien como estdn, aunque estén basadas en el mayor especticulo del mundo. Los explotados casi sienten nostalgia por esta ilusion. Han crecido acostumbrados a sus cadenas y se han aficionado. De vez en cuando suefian con sublevaciones fascinantes y bafios e sangre, pero luego se dejan engafiar por los discursos de los nuevos lideres politicos. El partido revolucionario extiende la perspectiva ilusoria del capital a horizontes que nunca podria alcanzar por si mismo. Y entonces la ilusién cuantitativa hace estragos. Los explotados se unen, se cuentan, se suman, escriben sus conclusiones. Los fieros slogans hacen que los corazones burgueses se estremezean. Cuanto mayor sea ¢l nimero mds se pavonearin amogantemente los lideres y més exigentes se convertiran. Elaborarin programas de conquista. El nuevo poder se prepara para extenderse sobre los despojos del vicjo. El alma de Bonaparte sonrie satisfecha Por supuesto, se programan cambios profundos en el codigo de las ilusiones. Pero todo se tiene que someter al simbolo de la acumulacion cuantitativa. Crecen las fuerzas militantes, por tanto las pretensiones de Ia revolucién. De la misma manera, la tasa de las ganancias sociales que estd tomando el lugar de las ganancias privadas debe crecer. Asi el capital entra en una mueva fase ilusoria y espectacular. Las viejas necesidades atacan bajo nuevas etiquetas. La diosa productividad sigue dominando sin rivales. Qué bonito es contamos. Hace que nos creamos fuertes. Los sindicatos se cuentan. Los partidos se cuentan. Los amos se cuentan. Contémonos también nosotros. El corro de la patata. Y cuando paremos de contamos intentemos dejar las cosas como estaban. Si el cambio es necesario, hagdmoslo sin molestar a nadie. Se penetra muy ficilmente en los fantasmas. La politica reaparece periédicamente. A menudo el capital encuentra soluciones geniales. Entonces la paz social nos golpea. El silencio del cementerio. La ilusion se generaliza de un modo tal que el especticulo absorbe casi todas las fuerzas posibles. Todo enmudece. Después se releen los defectos y la monotonia de la puesta en escena. La cortina se levanta en situaciones imprevistas. La maquina capitalista acusa los golpes. Entonces redescubrimos el empeiio revolucionario. Ocurrid en el sesenta y ocho. Todo el mundo con los ojos desorbitados. Todos ferocisimos. Octavillas por todas partes. Montatas de octavillas y panfletos y papeles y libros. Viejos matices ideologicos alineados como soldaditos de plomo. También los anarquistas se redescubrieron a si mismos. Y lo hicieron historicamente, de acuerdo con las necesidades del momento. Todos torpes. Los anarquistas también, torpes. Algunas personas se despertaron de su espectacular suefio, y buscando alrededor espacio y aire que respirar, viendo a los anarquistas dijeron: jpor fin! Aqui estin con los que quiero estar. Poco después se dieron cuenta de su estupidez. Tampoco en esa direccion las cosas fueron como habrian debido ir. Alli también: estupidez y especticulo. Y entonces alguno huia. Se encerraba en i mismo. Se apeaba. Aceptaba cl juego del capital. Y si 1o lo aceptaba era desterrado, incluso por los anarquistas. La méquina del 68 produjo los mejores sirvientes civiles del nuevo Estado tecnoburocrético. Pero ademis también produjo sus anticuerpos. Los procesos de la ilusion cuantitativa se hicieron visibles. Por una parte recibieron nueva linfa para construir una nueva vision del especticulo ‘mercantil. Por otra sufrieron resquebrajaduras. Se ha vuelto evidente la inutilidad de la confrontacién al nivel de produccién. Tomad las fibricas, y los campos, y las escuelas, y los barrios, y autogestionadlos, decian los viejos anarquistas. Destruyamos el poder en todas sus formas, afiadian justo despuds. Pero sin penetrar mis a fondo, no mostraban la verdadera realidad de la lacra. Aunque conscientes de su gravedad y su extension, prefirieron ignorarla, poniendo sus esperanzas en la espontaneidad creadora de Ia revolucion. S6lo que querian esperar los resultados de esta espontaneidad con las manos sobre los medios de produccion. Ocuma lo que ocurra, sea cual sea la forma creativa que tome Ia revolucion, debemos tener los medios de produccién. Y para hacer eso empezaron a aceptar todo tipo de compromisos. Para o alejarse demasiado del lugar de las decisiones espectaculares terminaron creando otra forma de especticulo, algunas veces incluso ms macabro. La ilusion espectacular tiene sus reglas. Quien quicra gestionarla debe someterse ellas. Debe conocerlas, imponerlas y jurar sobre cllas. Quien 10 produce no es un hombre, Ia revolucion no es para él. ;Por qué deberiamos tolerar a pardsitos? ¢Deberiamos ir a trabajar en Su lugar quizis? ;Deberiamos asegurar su supervivencia? Ademis, gtoda csta gente sin ideas claras y con la pretension de hacer lo que les apetezca, no resultarén ser “objetivamente” itles a la contrarrevolucion? Por tanto serd mejor atacarles inmediatamente. Sabemos quienes son nuestros aliados, de qué lado queremos ponernos. Si queremos dar miedo, entonces vamos a hacerlo juntos, organizados y en perfecto orden, y que nadie ponga los pies en la mesa o se baje los pantalones. Organicemos nuestras organizaciones especificas. Formemos militantes que conozean perfectamente las técnicas de lucha en los sectores de produccion. S6lo los que produzean hardn la revolucin, y nosotros estaremos alli para impedir que hagan bobadas. No, todo eso esti equivocado. ¢De qué modo podriamos impedirles hacer bobadas? En el plano del especticulo ilusorio de Ia organizacion hay algunos que son capaces de hacer més ruido que nosotros. Y tienen aliento de sobra. Lucha en el lugar de trabajo. Lucha por la defensa del empleo. Lucha por la produccidn ¢Cuindo romperemos el cerco? ;Cundo pararemos de perseguirnos el rabo? El hombre deforme siempre encuentra espejos que le hacen ser bello, De Sade v 1Qué locura es el amor al trabajo! ‘Qué gran habilidad escénica la del capital, que ha sabido hacer que el explotado ame la explotacion, el ahorcado la cuerda y el esclavo las cadenas. Esta idealizacion del trabajo ha sido la muerte de la revolucion hasta ahora. EI movimiento de los explotados ha sido corrompido por la 10 penetracion de fa moralidad burguesa de la producci6n, la cual no es solo ajena al movimiento sino contraria a éste No es una casualidad que los sindicatos fueran los primeros en ser corrompidos, precisamente por su mayor cercania 2 la gestion del especticulo de la produccion. Es necesario oponer la estética del no trabajo a la ética del trabajo. Debemos oponer 4 la satisfaccion de necesidades espectaculares impucstas por la sociedad mercantil la satisfaccion de las necesidades naturales del hombre revalorizadas a la luz de la necesidad primaria y esencial: la necesidad de comunismo. De este modo la valoracién cuantitativa de la presion que las necesidades ejercen sobre ¢l hombre se desmorona. La necesidad de comunismo transforma todas las otras necesidades y su presion sobre el hombre. La miseria del hombre objeto de explotacion ha sido vista como la base de la redencién futra. El cristianismo y los movimientos revolucionarios se dan la mano a través de la historia. Debemos sufrir para conquistar el paraiso o para adquirir la conciencia de clase que nos llevard a la revolucion. Sin la ética del trabajo la nocion marista de “proletariado” no tendria sentido. Pero la ica del trabajo es un producto del mismo racionalismo burgués que permiti6 a la burguesia conquistar el poder. El corporativismo vuelve a salir a la superficie, a través de la malla del intemacionalismo_proletario. Todos luchan dentro de su propio sector. Como mucho establecen contactos con sectores similares de otros paises, a través de los sindicatos. A las monoliticas multinacionales se oponen monoliticos sindicatos intemacionales. Hagamos Ia revolucién, pero salvemos la méquina, el instrumento de trabajo, ese objeto mitico que reproduce la virtud historica de la burguesia, ahora en manos del proletariado. El heredero de los destinos de la revolucion s el sujeto destinado a convertirse en el consumador y actor principal del especticulo futuro del capital. La clase revolucionaria, idealizada a nivel del conflicto de clase como beneficiaria de su resultado, se desvanece en el idealismo de la produccion. Cuando los explotados son recluidos dentro de una clase se han confirmado ya todos los clementos de la ilusion espectacular, los mismos de la clase burguesa. El iinico camino que los explotados pueden tomar para escapar el proyecto globalizador del capital es el que pasa por cl rechazo del trabajo, de la produccién y de I economia politica. 1n Pero el rechazo del trabajo no se debe confundir con “falta de trabajo” en wna sociedad basada en el trabajo. El marginado busca trabajo. No lo encuentra. Se le empuja a la guetizacién. Es criminalizado. Todo esto forma parte de la gestion del especticulo productivo como un todo. Tanto los que producen como los desempleados son indispensables para el capital. Pero el equilibrio s delicado. Las contradicciones estallan y producen varios tipos de crisis, en cuyo interior se produce la intervencion revolucionaria Por tanto, el rechazo del trabajo, la destruccién del trabajo, s la afimacion de la necesidad del no-trabajo. La afiracion de que el hombre puede autoproducirse y autoobjetivarse a traves del no trabajo, a través de los estimulos que Ia necesidad de no trabajo le procura. La idea de destruir el trabajo es absurda si se ve desde el punto de vista de la ética del trabajo. Pero ¢como? Tanta gente estit buscando trabajo, tanta sin empleo, gy ti hablas de “destruccion del trabajo”? El fantasma luddista aparece y pone a todos los revolucionarios-que-han-leido-todos- los-clisicos a temblar de miedo. Fl esquema del ataque frontal y cuantitativo a las fuerzas del capital debe permanccer intacto. No importan los crrores y sufrimientos del pasado, no importan las vergiienzas y traiciones. jAdelante, mejores dias vendrén, de nuevo hacia delante! Para espantar a los proletarios y empujarles a la amosfera estancada de las organizaciones de clase (partidos, sindicatos y movimientos pardsitos), basta con hacer ver donde se anega hoy el concepto de “tiempo libre”, de la suspensién del trabajo. El especticulo ofiecido por las organizaciones burocriticas del tiempo libre st hecho aposta para deprimir incluso las imaginaciones mis fértiles. Pero este modo de actuar 10 es més que una cubierta ideoldgica, uno de los muchos instrumentos de la guerra total que constituye Ia base del especticulo como un todo. La necesidad de comunismo transforma todo. A través de la necesidad de comunismo la necesidad de no trabajo pasa del aspecto negativo (contraposicion al trabajo) al positivo: la completa disponibilidad del individuo ante si mismo, la posibilidad total de expresarse libremente, ruptura de todos los esquemas, incluso de aquellos considerados fundamentales ¢ indispensables, como el esquema de la produccion. Pero los revolucionarios son gente obediente y tienen micdo a romper todos 0s esquemas, incluido e de la revoluci6n si éste constituye ~en cuanto esquema- un obsticulo a la plena realizacion de cuanto el concepto significa. Tienen miedo de encontrarse sin arte ni parte. Alguna vez te has encontrado con un revolucionario que o tenga un 12 proyecto revolucionario? ¢Un proyecto que estd bien definido y presentado claramente a las masas? (Qué raza de revolucionario seria aquella que pretendiera destruir el esquema, la envoltura, el fundamento de la revolucion? Golpeando los conceptos de cuantificacion, clase, proyecto, modelo, mision histérica y otras antiguallas similares, uno podria correr ¢l riesgo de no tener nada que hacer, de ser obligado a actuar en la realidad, modestamente como cualquier ofro. Como millones de ofros que estin construyendo la revolucion dia a dia sin esperar el signo de un fatal vencimiento de plazos. Y para hacer esto sc necesita coraje. Con los esquemas y los juegos cuantitativos se esté en lo fictiio, esto es, en el proyecto ilusorio de Ia revolucion, una amplificacion del especticulo del capital; con la abolicion de la ética productiva se entra directamente en la realidad revolucionaria. Es dificil incluso hablar sobre tales cosas porque no tiene sentido hablar de ellas en las péginas de un tratado. Pero reducir estos problemas a un andlisis completo y definitivo seria perder ¢l punto. Lo mejor seria una discusion informal capaz de ocasionar esa sutil magia de los juegos de palabras. Hablar seriamente del placer es una verdadera contradiccién. Las noches de verano son pesadas. En las pequefias habitaciones se duerme mal. Es la Vigilia de la guillotina. Zod'dxa v Los explotados también encuentran tiempo para jugar. Pero su juego o es placer. Es una liturgia macabra. Una espera de la muerte. Una suspension del trabajo para descargar la violencia acumulada en el curso de la produccién. En el ilusorio mundo de la mercancia, jugar es también ilusorio. Nos imaginamos que estamos jugando, mientras no se hace otra cosa que repetir mondtonamente los roles asignados por el capital. Cuando nos hacemos conscientes del proceso de explotacion lo primero en que se piensa es en venganza, lo wltimo es el placer. La liberacion es vista como recomposicion de un equilibrio roto por la perversidad del 13 S ——— capitalismo, 1o como la llegada de un mundo de juego que sustituird al mundo del trabajo. E la primera fase del ataque a los amos, la fase de la consciencia inmediata. Lo que nos golpea son las cadenas, el litigo, los muros de las prisiones, las barreras sexuales y raciales. Todo eso debe caer. Por eso nos ammamos y golpeamos al adversario, al responsable. En la noche de la guillotina yacen las bases de un nuevo especticulo, el capital reconstruye sus fuerzas: primero caen las cabezas de los patronos, después las de los revolucionarios. Es imposible hacer la revolucién solo con la guillotina. La venganza es la antecmara del poder. Quien quiera vengarse necesita un jefe. Un jofe que le conduzea a la victoria y restaure a justicia herida. Y quien quicre venganza se verd llevado a envidiar la posesion de lo que le han quitado. Hasta la abstraccion suprema, la expropiacion de plusvalia. El mundo del futuro debe ser un mundo en el que todos trabajen iBien! Entonces habremos impuesto la esclavitud para todos excepto para aquellos que la hacen funcionar y que, precisamente por esto, serdn Tos nuevos amos. Sea como sea, los amos deben “pagar” por sus culpas. Bien! Habremos llevado de este modo la ética cristiana del pecado, de la condena y de la expiacion al interior de la revolucion. Sin hablar de los conceptos de “deuda” y “pago”, de clara derivacion mercantil. Todo esto forma parte del especticulo. Cuando no se gestiona directamente por el poder, puede ser reanudado ficilmente. El cambio de ‘papeles forma parte d las técnicas dramatirgicas. Puede ser indispensable atacar con las armas de la venganza y el castigo en un cierto nivel del enfrentamiento de clases. El movimiento ‘puede no tener otras. Es, entonces, ¢l momento de la guillotina. Pero los revolucionarios deben ser conscientes de los limites de estas armas. No pueden hacerse ilusiones ni ilusionar a los dems. En el cuadro paranoico de una miquina racionalizadora como el capital, el concepto de revolucion de la venganza puede también entrar a formar parte de las continuas modificaciones del espectculo. El movimiento aparente de la produccion se desenvuelve gracias a la bendicion de la ciencia economica, pero en realidad s basa en la antropologia ilusoria de I separaci6n de tareas. No hay placer en el trabajo. Ni siquiera en el trabajo autogestionado. La revolucion no puede reducirse a una simple modificacion de la organizacién del trabajo. No sélo a eso. No hay placer en el sacrificio, en la muerte, en la venganza. Como 10 hay placer en contarse. La aritmética es la negacién del placer. 14 Quien desea vivir no produce la muerte. La transitoria aceptacién de la guillotina conduce a su institucionalizacion. Pero al mismo tiempo, quien ama la vida no abraza a su explotador. En caso contrario odiaria la vida y amarfa el sacrificio, el autocastigo, el trabajo y la muerte. En el cementerio del trabajo siglos de explotacion han acumulado una montaia de venganza. Los jefes del movimiento revolucionario se sientan impasibles en esta montafa. Estudian el mejor modo de beneficiarse de ella. La carga de violencia vengadora debe ser dirigida hacia los intereses de la nueva casta de poder. Simbolos y banderas. Slogans y complicados andlisis. El aparato ideologico se dispone a hacer o que sea necesario. La ética del trabajo hace posible esta instrumentalizacion. Quienes aman el trabajo quieren apoderarse de los medios de produccion, no quicren que se avance ciegamente. Saben por experiencia que los jefes han tenido una fuerte organizacion de su parte para hacer posible la explotacion. Piensan que solo una organizacion igualmente fuerte y perfecta podr hacer posible la liberacion. Hagamos todo lo posible, la productividad debe salvarse. Qué inmenso engaio. La ética del trabajo es la ética cristiana del sacrificio, la ética de los amos, gracias a la cual las masacres de la historia se han sucedido con preocupante regularidad. Esta gente no puede comprender que es posible no producir plusvalor, que incluso pudiendo producirlo se puede rechazar hacerlo. Que es posible afirmar contra el trabajo una voluntad no_productiva, capaz de luchar no slo contra las estructuras econémicas de los patronos sino también contra las ideoldgicas, que atraviesan todo el pensamiento occidental. Es indispensable entender que le ética del trabajo constituye también Ia base del proyecto revolucionario cuantitativo. No tendria fundamento un discurso en contra del trabajo hecho por las organizaciones revolucionarias metidas en la 16gica de crecimiento cuantitativo. La sustitucion de la ética del trabajo por Ia estética del placer no impide la vida, como tantos companeros preocupados afirman. A la pregunta Qué comeremos? se puede responder, con toda tranquilidad “lo que produzcamos”. S6lo que la produccion no seria ya la dimension en la que el hombre se autodetermina, la produccion pasaria a la esfera del juego y del placer. Se podré producir, no como algo separado de la naturaleza, que una vez realizado se reiine con ella, sino como algo que es la naturaleza misma. Por lo cual sera posible parar Ia produccién en cualquier momento, cuando haya suficiente. Solo el placer serd imparable. Una fuerza desconocida para las larvas civilizadas que 15 S —————————— pueblan nuestra era. Una fuerza que multiplicaré por mil ¢l impulso creativo de la revolucion La riqueza social del mundo comunista no se mide por la acumulacion de plusvalia, aunque sea gestionada por una minoria Hlamada partido del proletariado. Esta situacién reproduce ¢l poder, negando ¢l mismo fundamento de la anarquia La riqueza social comunista viene dada por la potencialidad de vida que se realiza tras la revolucion. La acumulacion cualitativa, no cuantitativa (aungue sea gestionada por un partido), debe sustituir a la acumulacién capitalista. La revolucion de la vida sustituye a la mera revolucion economica. La potencialidad productiva a la produccion cristalizada. EI placer al espectculo, La negacion del mercado espectacular de la ilusion capitalista impondr otro tipo de intercambio. Del ficticio cambio cuantitativo a uno real cualitativo. La circulacion no se basara en objetos ni por tanto en su ilusoria reificacion, sino en el sentido que los objetos tienen para la vida. Y un sentido “para la vida” debe ser un sentido de vida, no de muerte. Por tanto, cstos objetos estardn limitados al momento en que scan intercambiados, y tendrdn un significado diferente segin las situaciones que determinen el intercambio. El mismo objeto podri tener “valores” profundamente distintos. Se personificard. Nada que ver con la produccion tal y como la conocemos en la dimension del capital. EI propio intercambio tendrd un sentido diferente visto a través del rechazo a la produccién ilimitada. No existe el trabajo libre. No existe el trabajo integrado (manual- intelectual). Lo que existe es la division del trabajo y la venta de la fuerza de trabajo, es decir, el mundo capitalista de la produccion. La revolucion serd siempre y solamente la negacion del trabajo, la afirmacion del placer. Toda tentativa de imponer la idea del trabajo “sslo trabajo”, sin explotacion, del “trabajo autogestionado” en el cual los explotados se reapropian de la totalidad de proceso productivo es una mistificacion. El concepto de la autogestion de la produccion es valido sélo como esquema de lucha contra el capital, de hecho no se puede separar del concepto de autogestion de la lucha Si se extingue la lucha, la autogestion 1o es nada més que la autogestion de la explofacién. Realzada victoriosamente la lucha, la autogestion de la produccién se vuelve superflua, porque después de la revolucion la organizacion de la produccion es superflua y contrarrevolucionaria. 16 En lamedida en que te lanzas a t mismo, todo es destreza y ficil victoria; slo si de repente te conviertes en quien coge la peloia que una eterna compafiera de Juegos te lanza, a tu centro, en lodas sus fuerzas, en uno de esos grandes y divinos arcos de constructores de puentes, sdlo entonces saber cogerla es una Jfuerza—no tuya, de un mundo. Rilke vi Todos creemos tener experiencia del placer. Cada uno de nosotros cree haber gozado al menos una vez en la vida. S6lo que esta experiencia de placer ha sido siempre pasiva. No ocurre que gozamos. No podemos “desear” nuestro placer ni tampoco obligar al placer a presentarse, Todo esto, esta separacion entre nosotros y ¢l placer, depende de nuestro estar “separados” de nosotros mismos, cortados en dos por el proceso de explotacion. ‘Trabajamos durante todo el afio para obener el “placer” de las vacaciones. Cuanto éstas llegan nos sentimos “obligados” a “divertimos™ por el hecho de estar de vacaciones. Una forma de tortura como cualquier otra. Lo mismo pasa con los domingos. Un dia espantoso. EI enrarecimiento de la ilusion del tiempo libre nos muestra el vacia del especticulo mercantil en el que vivimos. Buscar placer en las entrafias de cualquiera de las variadas “versiones” del especticulo capitalista serfa una locura. Pero eso es exactamente lo que el capital busca. La experiencia del tiempo libre programado por los explotadores es letal. Te hace desear ir a trabajar. Uno acaba por preferir un muerte cierta a una vida aparente. Ningin placer real nos puede llegar a través del mecanismo racional de la explotacion capitalista. EI placer no ha fijado reglas que lo categoricen. Aun asi, debemos poder desear el placer. De otro modo estariamos perdidos. La bisqueda del placer es por esto un acto de voluntad. Un firme rechazo de las condiciones fijadas por el capital, es decir, de sus valores. 17 El primero de estos rechazos es el rechazo al trabajo. La biisqueda del placer s6lo puede venir a través de la biisqueda del juego. Asi el juego asume un significado diferente del que estamos acostumbrados a darle en la dimension del capital. Como ociosidad Seren, el juego que se opone a las responsabilidades de la vida es una falsa y distorsionada imagen de lo que realmente es. En la realidad de la Iucha contra el capital, en el presente periodo del enfrentamiento y en sus relativas contradicciones, ¢l juego no es un “pasatiempo”, sino un arma de lucha. Por una extrafia ironia, los papeles estin invertidos. Si Ia vida es algo serio, la muerte es una ilusion, en cuanto que mientras estamos vivos la muerte no existe. Ahora, el reino de la muerte, s decir, el capital, que niega nuestra verdadera existencia como seres humanos y nos reduce a “cosas”, es “aparentemente” muy serio, metodico, disciplinado. Pero su paroxismo posesivo, su rigurosidad ética, su obsesion por hacer, esconden una gran ilusion: el vacio total del especticulo de la mercancia, la inuilidad de a acumulacion indefinida, el absurdo de la explotacion Asi la gran seriedad del mundo del trabajo y de la productividad oculta una total carencia de seriedad. Al contrario, la negacion de este mundo obtuso, la biisqueda del placer, del suefio, de la utopia, en su declarada “falta de seriedad”, oculta la cosa mis seria de la vida: la negacion de la muerte. Incluso en este lado de la barrera, en el enfrentamiento fisico con el capital, el juego puede asumir formas diversas. Se pueden hacer muchas cosas “juguetonamente”, aunque muchas de las cosas que hacemos las hacemos “seriamente”, llevando la méscara de muerte que hemos tomado prestada del capital. El juego se caracteriza por un impulso vital, siempre nuevo, siempre en movimiento. Actuando como lo hacemos cuando jugamos cargamos nuestras acciones con este impulso. Nos liberamos de la muerte. El juego nos hace sentir vivos. Nos da la emocién de la vida. De la otra forma asumimos todo como un deber, como algo que “debemos” hacer, como una obligacion. En esta emocion siempre nueva, totaliente opuesta a la alienacion y Ialocura del capital, podemos identificar el placer. En el placer reside la posibilidad de ruptura con el viejo mundo y de identificacién de nuevos objetivos, de necesidades y valores diferentes. Incluso aunque el placer, en si mismo, no pueda considerarse el objetivo del hombre, es indudable su dimension privilegiada, voluntariamente identificada, que hace diferente ¢l enfrentamiento con el capital 18 Lavida es tan aburrida que no tenemos otra cosa que hacer que gastar nuestro sueldo en la tltima Jalda o camisa. Hermanos y hermanas, ¢cudles son vuestros deseos reales? gestar sentados en un bar, la mirada distante y vacia, aburrido, bebiendo un insipido