Yo, Como Otrx Reflexiones sobre el auto-cuidado Huye de lo cémodo. Olvidate de la seguridad. Vive donde temes vivir. Destruye tu reputacion. Sé notorix. - Rumi CUIDAMOS A TODXS Reconsiderando el auto-cuidado En los afios 80, mientras luchaba contra el cancer, Audre Lorde afirmé que cuidar de si misma era un “acto politico de guerra’ Desde entonces, el auto-cuidado ha sido una palabra de moda en los circulos activistas. El discurso del auto- cuidado ha cambiado de especifico a universal, de desafiante a establecido. ;Cuando hablamos del auto-cuidado hoy, estamos hablando de lo mismo que decia Lorde? Es tiempo de volver a examinar este concepto. Pero... ;qué podria estar mal con el cuidado? ;Y por qué meterse, especialmente, con el auto-cuidado? Por un lado, se ha convertido en una vaca sagrada. Es molesto escuchar ala gente hablar e forma santurrona sobre cualquier cosa, pero especialmente de cosas importantes. La devocién unénime supone un lado oscuro: a la sombra de cada iglesia, un antro de perdicién. Esto crea unx ofr, dibujando una linea entre y dentro de nosotrxs. El yo y el cuidado (en ese orden), son valores universalmente reconocidos en esta sociedad. Algunxs dicen que quien respalda el auto-cuidado esté del lado de los dngeles —es decir, contra todas nuestras partes que no encajan en el sistema de valores imperante—. Si queremos resistir al orden imperante, tenemos que jugar al abogado del diablo, buscando lo que es excluido y denigrado. Donde sea que un valor es considerado universal, encontramoslas presiones de la normatividad. Por ejemplo, la presion de practicar el auto-cuidado por el bien de Ixs demés, manteniendo las apariencias. Mucho de lo que hacemos en esta sociedad es un intento por mantener la imagen de que somos exitosxs, individuos auténomxs, sin importar la verdad. En este contexto, el discurso del auto-cuidado puede enmascarar el silencio y el auto-policiamiento: Por favor ociipate tii mismx de tus problemas, asi nadie ms tiene que hacerlo Suponer que el auto-cuidado es siemprealgo bueno es dar por sentado que el Yo y el cuidado siempre tienen el mismo significado. Aqui, queremos desafiar las ideas monoliticas y estiticas de individualidad y cuidado. Proponemos, en cambio, que los diferentes tipos de cuidado producen diferentes tipos de Yo, y que el cuidado es uno de los campos de batalla en los que se desarrollan las luchas sociales. 8 No me digas que me calme A pesar de que Ixs defensorxs del auto-cuidado enfatizan que este puede tener un aspecto diferente para cada persona, las sugerencias, por lo general, suenan sospechosamente similares. Cuando piensas en actividades cliché de “auto-cuidado’, jqué te imaginas? ;Beber una taza de té, ver una pelicula, tomar un baiio de burbujas, meditar, yoga? Esta seleccién propone una idea muy estrecha de lo que es el auto-cuidado: bisicamente, calmarte Todas estas actividades fueron disefiadas para estimular el sistema nervioso parasimpitico, que regula el descanso y la recuperacién. Pero algunas formas de cuidado requieren actividad extenuante y adrenalina, dominio del sistema nervioso simpitico. Por ejemplo, una forma de prevenir el estrés post-traumitico, es permitir al sistema nervioso simptico suficiente libertad como para soltar el trauma del cuerpo. Cuando una persona tiene un ataque de panico, rara vez ayuda tratar de calmarla. La mejor forma de manejar un ataque de pénico, es correr. Asi que empecemos por descartar cualquier idea normativa de lo que significa cuidarse. Es decir, cuidarse podria significar encender velas, escuchar un disco de Nina Simoneoreleerunviejolibro, pero también puedesignificar BDSM, arte performitico intenso, artes marciales mixtas, destrozar las ventanas de un banco, o confrontar a una persona que te hizo daio. Incluso, puede que, visto desde afuera, el auto-cuidado sea percibido como un trabajo extremadamente duro o, por el contrario, como un cese total de actividadmuy complicado para algunas personas. Esto no es solo una trivialidad postmoderna (“diferentes estilos para diferentes personas”), sino una cuestion de qué relacién establecemos con nuestros desaffos y nuestra angustia. Cuidarnos no significa pacificarnos. Deberiamos sospechar de cualquier idea de auto- cuidado que identifique al bienestar con la placidez, o que nos pida practicar “salud” por el bien de otrxs. ;Podemos imaginarnos, en su lugar, otra forma de cuidado? Una que nos dé las herramientas para establecer una relacién intencional con nuestro lado oscuro, y que nos permita tomar fuerza desde nuestro torbellino cadtico interior. Tratarse unx mismx con delicadeza podria ser esencial para lograrlo, pero no debemos establecer una dicotomia entre la sanacién y el compromiso con los desafios en nuestro interior y a nuestro alrededor. Si el cuidado sélo puede darse cuando nos alejamos de estas luchas, estaremos divididxs para siempre entre un insatisfactorio alejamiento del conflicto, y su otra cara, una adiccién al trabajo que nunca es suficiente. Idealmente, el cuidado deberia abarcar y trascender tanto la lucha como la recuperacién, derribando los limites que las dividen. Este tipo de cuidado no puede describirse desde lugares comunes. No es un tema de agenda conveniente para anadir al programa de una tipica organizacién. Exige medidas que interrumpirén nuestros roles cotidianos, llevindonos al conflicto con la sociedad en general ¢ incluso con algunas de las personas que profesan estar tratando de cambiarla. 10 Por tu respuesta al peligro es ficil saber como has vivido ¥ 1o que han hecho contigo. Muestras si quieres seguir con vida, si crees que te lo mereces, o si piensas siquiera que hay algo de bueno en actuar. ~Jenny Holzer AN El amor es un campo de batalla Si queremos identificar lo que vale la pena preservar del auto-cuidado, podemos empezar por examinar el cuidado en si. Defender el cuidado como un bien universal, es olvidar la funcién que el cuidado desempenia en perpetuar los peores aspectos del status quo. No existe el cuidado en forma pura —el cuidado abstraido de la vida diaria en el capitalismo ¥ las luchas contra él—. No, el cuidado no es imparcial es represivo o es liberador. Hay formas de cuidado que reproducen el orden existente y su légica, y otras formas de cuidado que nos permiten luchar contra él. Queremos que nuestras expresiones de cuidado nutran la liberacién, no la dominacién, para reunir a la gente de acuerdo a una légica y unos valores diferentes. Del ama de casa a la profesional de la limpieza del hogar —sin mencionar amamantar a Ixs hijxs, la hospitalidad y el sexo telefénico—, las mujeres y las personas de color son desproporcionalmente responsables del cuidado que mantienea la sociedad funcionando. Sin embargo, su opinién cuenta muy poco respecto a lo que su cuidado promueve. Asi, una cantidad tremenda de cuidado sirve para aceitar la maquinaria que mantiene las jerarquias: la familia ayuda a que el policia se relaje después del trabajo, Ixs trabajadorxs sexuales ayudan a hombres de negocios a desahogarse, las secretarias toman las labores invisibles que protegen los matrimonios de sus jefes. Asi que el problema con el auto-cuidado no es s6lo el prefijo individualista. Para algunxs de nosotrxs, centrarnos 12 en el auto-cuidado en lugar de cuidar a Ixs demés podria ser una propuesta revolucionaria, aunque casi inimaginable —al mismotiempo, Ixs privilegiadxs pueden felicitarse entresi por susexcelentes pricticas de auto-cuidadosin reconocer cuinto de su sustento deriva de lxs demas—. Cuando concebimos al auto-cuidado como una responsabilidad individual, es menos probable que podamos ver las dimensiones politicas del cuidado. Algunxs han llamado a una huelga del cuidado, a la resistencia piblica y colectiva contra las formas en que el capitalismo se ha aduefiado del cuidado. En su texto, “Una huelga de mucho cuidado’, el grupo espaiiol Precarias a la Deriva explora las maneras en las que el cuidado se ha mercantilizado o invisibilizado, desde el trabajo sexual y la atencién al cliente en el mercado, hasta el cuidado emocional no remunerado en las familias. Nos retan a imaginar formas enlasqueel cuidado podria serarrebatado del mantenimiento de nuestra sociedad estratificada, para ser dadivado, en su lugar, para fomentar la fraternidad y la revuelta. Perotal proyectodepende delaspersonas mésvulnerables de nuestra sociedad. Se necesitaria una gran cantidad de apoyo a familiares, trabajadorxs sexuales y secretarias, para que puedan declararse en huelga de cuidado sin sufrir consecuencias terribles Asi que més que promover el auto-cuidado, quisiéramos re-orientarlo y redefinirlo. Para algunxs de nosotrxs esto significa reconocer cémo nos beneficiamos de los desequilibrios en la distribucion actual del cuidado, y cambiar las formas de cuidado que se centran en nosotrxs mismxs por 13 estructuras que beneficien a todxs Ixs participantes. ;Quién esté trabajando para qué th puedas descansar? Para otrxs, puede significar cuidarnos mejor de lo que nos han ensenado ¥ de lo que nos han dicho que tenemos derecho —aunque es poco realista esperar que cualquier persona emprenda esto individualmente, como una especie de politica de consumo del Yo—. En lugar de crear comunidades de cuidado cerradas, creemos formas de cuidado expansivas, que rompan nuestro aislamiento y amenacen nuestras jerarquias. Eldiscurso del auto-cuidado ha sido apropiado en formas que pueden reforzar el derecho de Ixs privilegiadxs, pero la critica del auto-cuidado no debe usarse como un arma mds contra quienes no lo son —quienes son desalentados de buscar el cuidado para si, y ya no se animan a hacerlo—. En definitiva, un pasito pallante, y otro paso paltrés. Una lucha que no comprenda la importancia del cuidado esté condenada al fracaso. Las revueltas colectivas mds feroces se construyen sobre la base del apoyo. Pero recuperar el cuidado no sélo significa cuidarnos més, como otro elemento en una larga lista de pendientes. Significa romper el tratado de paz con nuestrxs amxs, retirando el cuidado de procesos que reproducen la sociedad en la que vivimos, y disponiendo de él para fines subversivos e insurreccionales. 1 Mis alld de la auto-preservacién “La salud es un hecho cultural en el sentido mds amplio de la palabra, un hecho que es politico, econdmico y social, wn hecho que estd atado a cierto estado de conciencia individual y colectivo. Cada época esboza un perfil “normal” de salud” -Michel Foucault La mejor forma de vender un programa normativo a la gente, es enmarcindolo en términos de salud. ;Quién no quiere estar sanx? Pero al igual que el “Yo” y el “cuidado’, la salud no es sélo una cosa. En si misma, la salud no es intrinsecamente buena: simplemente es la condicién que permite a un sistema continuar funcionando. Se puede hablar de la salud de una cconomia, o de la salud de un ecosistema. Estos a menudo tienen una relacién inversamente proporcional. Esto explica por qué algunas personas describen al capitalismo como un céncer, mientras otras acusan a “Ixs anarquistas del bloque negro” de ser el cancer. Los dos sistemas son letales entre si; nutrir uno significa comprometer la salud del otro. La funcién represiva de las normas de salud es bastante obvia en el campo profesional de la salud mental. Al igual que ladrapetomaniay la anarchia fueron patologias invocadas en el pasado para estigmatizar a lxs esclavxs fugitivs y rebeldes, Ixs médicxs de hoy diagnostican el trastorno negativista desafiante. Pero lo mismo pasa lejos de las instituciones psiquitricas En una sociedad capitalista, no deberia sorprender nuestra tendencia a medir nuestra salud en términos de 15 productividad. El auto-cuidado y la adiccién al trabajo son las dos caras de una misma moneda: cuidate mds para que puedas producir mds. Esto explicaria por qué el discurso del auto-cuidado es tan frecuente en el sector sin &nimo de lucro, donde la presién de competir por la financiacién, a menudo obliga a las organizaciones a imitar ¢l comportamiento corporativo, incluso si utilizan una terminologia diferente. Si el auto-cuidado es solo una manera de aliviar el impacto de una demanda cada vez mayor de productividad, ¥ no un rechazo transformador de esa demanda, es parte del problema, no de la solucién. Para que el auto-cuidado sea anti-capitalista, tiene que expresar una concepcion diferente dela salud. Esto es especialmente complicado en la medida que nuestra supervivencia estd interrelacionada con el funcionamiento del capitalismo, una condicién que algunos han designado con el término biopoder. En esta situacién, la forma ms sencilla de preservar tu salud, es sobresalir en la competencia capitalista, la misma que nos estd haciendo tanto dafo. “No hay otra pastilla que tomar, asf que traga la que te hace enfermar” Para escapar de este circulo vicioso, tenemos que dejar de reproducir un “Yo, para producir otro diferente. Esto exige una nocién de auto-cuidado que sea transformadora en lugar de conservadora, que entienda al “Yo" como dindmico, mis que estitico. El punto no es evitar el cambio, como hace la medicina occidental, sino fomentarlo; en el Tarot, la muerte representa la metamorfosis. 16 NO HAY oT1rA PASTILLA QUE TOMAR, ASIQUETRAGA LA QUE TE H A C E ENFERMAR q Desde el punto de vista del capitalismo y el reformismo, cualquier cosa que amenace nuestros roles sociales no es saludable. Mientras permanezcamos dentro del paradigma anterior, es posible que s6lo las conductas consideradas insalubres, sean las que nos muestren la salida. Romper con la Iégica del sistema que nos ha mantenido con vida, exige cierto abandono e insensatez, una forma de entrega que ignora las consecuencias. Esto podria esclarecer la conexion entre el comportamiento aparentemente auto-destructivo y la rebelién, que se remonta mucho antes del punk rock. El sector radical de las asambleas de Occupy Oakland, donde estaban todxs Ixs fumadorxs, era conocidx carifosamente como el “bloque negro de pulmén” (jciertamente, el cincer de Occupy!). La energia auto-destructiva que lleva a la gente a la adiccién y al suicidio, también puede permitirles asumir riesgos valientes para cambiar el mundo. Podemos identificar maltiples corrientes dentro del comportamiento auto-destructivo, algunas de las cuales ofrecen un enorme potencial. Necesitamos un lenguaje con el que explorar esto, para que nuestro discurso del auto-cuidado no perpetiie un falso binomio entre la enfermedad y la auto- destruccién por un lado, y la salud y la lucha por el otro. Cuando hablamos de romper con la légica del sistema, no estamos hablando de sujetos supuestamente saludables que toman decisiones valientes, aislados en una burbuja. Incluso fuera de los comportamientos “autodestructivos’, muchxs experimentamos enfermedades ¢ incapacidades que nos colocan fuera de lo que esta 18 sociedad considera saludable. Esto nos fuerza a tensionar con la cuestion de la relacién entre salud y lucha. Cuando se trata de la lucha anti-capitalista, jtambién asociamos la salud con la productividad, insinuando que Lxs enfermxs no pueden participar de manera efectiva? En vez de eso —y sin llegar a reivindicar a la persona enferma como sujeto revolucionario, a la Proyecto fcaro’ '—, podriamos buscar formas de relacionarnos con la enfermedad que nos saquen de nuestro condicionamiento capitalista, interrumpiendo una forma de ser en la que la autoestima y las relaciones sociales se basan en la falta de cuidado para nosotrxs y entre nosotrxs. En lugar de patologizar Ia enfermedad y la autodestruccién como trastornos que necesitan ser curados por el bien de la eficiencia, podriamos re-imaginar el auto-cuidado como una manera de escuchar dentro de ellas para obtener nuevos valores y posibilidades. Piensa en Virginia Woolf, Frida Kahlo, Voltairine de Cleyre, y todas esas mujeres que recurrieron a sus luchas privadas con la enfermedad, las lesiones y la depresion, para elaborar expresiones publicas e insubordinadas de cuidado. ;Qué hay de Friedrich Nietzsche? ;Fue su pésima salud un mero obstéculo, que superé con hombria? ;O era inseparable de sus ideas y sus luchas, un paso esencial en el camino que le llevé lejos de las creencias populares para que pudiera descubrir algo més? Para entender su escritura en el contexto de su vida, tenemos que imaginar a Nietzsche en una silla e ruedas atacando a una linea de policias antidisturbios, no volando por el aire con una S en el pecho. 19 Tu fragilidad humana no es una falta lamentable que deba ser tratada con un correcto auto-cuidado, para que puedas volver a matarte trabajando. La enfermedad, la invalidez y la improductividad no son anomalias que deban ser eliminadas; son momentos que tienen lugar en todas las vidas, ofreciendo un terreno comin sobre el que podemos reunirnos. Si tomamos en serio estos desafios y hacemos espacio para centrarnos en ellos, estos podrian sefalar el camino mis alli de la légica del capitalismo, una forma de vida en la que no exista dicotomia entre el cuidado y la liberacién. 20 Ires perspectivas 7 b ( o I 1. Olvidate de la seguridad La silenciosa habitacién cruje con el peso del dolor compartido. En la tercera semana de este grupo de apoyo parahombres que sufrieron abuso sexual en su nifiez, fuimos abriendo camino entre presentaciones y generalizaciones, profundizando en los cadticos detalles de nuestros traumas. Y no es bonito. Una sucesién de sintomas de manual afecta las vidas de estos hombres que luchan contra la rabia, las compulsiones, la incertidumbre sexual, y la incapacidad de confiar, envueltos en capas de inquebrantable vergenza, Bajo luces fluorescentes, sentados en sillas plegables de metal, dos hombres cuyas vidas inmensamente distintas les llevaron a esta sala, estrechan esta noche una amistad, unidos por la inestabilidad compartida que sus intentos de sanar del abuso han incorporado en sus matrimonios. Por encima de todo, ellos temen que si empiezan a desgastar los impenetrables muros que les separan emocionalmente de sus amigxsy conyuges, y que dividen sus vidas en compartimientos separados, perderdn su sentido de quienes son —y con él, a 21 sus conyuges e hijxs, inmoladxs en el proceso de renacimiento y curacién, largamente deseado e igualmente temido—. Tomando café descafeinado de un vaso de plistico, otro relata la historia de un hombre que no se enfrenta a su abuso hasta una edad avanzada; tras permitirse ser sincero por primera vez, le dijo a su esposa de 40 afios que, en todo ese tiempo, ¢l nunca la habia amado realmente. Las cabezas se sacuden, pero nadie logra asentir con comprension, solo chasquean su lengua o mascullan suavemente. Puedo ver el miedo que se agita tras los ojos de los mayores, cuyxs hijxs esperan en hogares suburbanos, y la ansiedad en los mis jovenes que atn no han comenzado sus familias. EI terror de entrar en lo desconocido, en cualquier espacio que se encuentre mds alli del mosaico de negacion y actitud defensiva que se ha convertido, para estas personas, en singnimo de Yo. Mi co-facilitador, ansioso por terminar en una nota alentadora, agradece mecénicamente a todos por lo que han compartido. Luego, desplegando una sonrisa de esperanza, le pide a cada persona que camine alrededor del circulo diga “una cosa que va a hacer para cuidar de i esta semana.” Los ojos giran hacia los lados; los brazos se cruzan. Apenas puedo respirar. El cierre de la semana es algo asi como un ritual, en el que insisten Lxs partidarixs de ese “auto-cuidado” sin dnimo de lucro. ;Y quién podria quejarse? Por supuesto, tenemos que ser conscientes de cémo relajarnos, permanecer con los pies en la tierra, sacar fuerzas para continuar con nuestros esfuerzos para sanar o para apoyar a quienes lo hacen. 2 Entonces, zpor qué esta pregunta se siente tan mal esta noche? Tal vez este final tan falsamente positivo parece menospreciar la intensidad del dolor compartido; como si recordar practicar meditacion o a hacer ejercicio pudiera mitigar los efectos de procesar toda una vida de esconderse del horrible abuso infantil. Sin embargo, es més que eso. Me doy cuenta a medida que los hombres dan vueltas alrededor e intentan, titubeando, ir rumbo a hacia ese cierre emocionalmente disonante. Llega directo al centro de por qué estos hombres estdn aqui: estin destruyéndose para poder salvarse. El “Yo” que habl6 primero, el que desviando la mirada en las entrevistas de admisin, sentado en el sofé de cuero suave, me hablé sobre el medio hermano o amigo de la familia que hizo afiicos su nifiez, no puede ser el mismo “Yo” que deja la organizacion al cabo de doce semanas (no sea que la experiencia resulte un desperdicio). Como ellos mismos han explicado de forma tan elocuente, desde el abuso han pasado su vida llevando mascaras, eludiendo la intimidad por temor a ser descubiertos, oadaptandose como camaleones alos deseos y las expectativas de quienes les rodean, a costa de su felicidad. Ellos no estin aqui para cuidar esos confinados y fabricados Yo, sino para transformarlos. Hay dos maneras de entender esto. Por un lado puede ser que, bajo el trauma, en algin lugar resida un Yo verdadero, una esencia sin mancha del abuso y sus consecuencias, y que solo si pueden recuperarse logrardn reorientarse hacia quienes realmente son, quienes estaban destinados a ser. Por otro lado —mucho mis aterrador, aunque mis cerca de las 2 experiencias que describen— puede que no haya forma de saber quiénes habrian sido si sus vidas no hubieran sido tan cruelmente interrumpidas, ni de saber en qué se convertirdn cuando logren —si es que logran— surgir hacia su otro lado. Trabajos, relaciones, identidades, personalidades, nada parece fijo o estable. Con las manos entrelazadas, ellos se mueven lentamente hacia el abismo, mareados por el vértigo de una libertad latente, o al menos algo diferente de sus constrefiidas vidas. Mientras el siguiente hombre describe la caminata que hard con sus perros por el bosque, o lo que le contard a su terapeuta, todo lo que puedo imaginar es el terror paralizante de caer en picada hacia lo desconocido, mascaras y disfraces cayendo y estrellandose contra las rocas. O bien una madeja de hilo apretado deshaciéndose, cayendo al suelo, pero sin nada en el centro, aflojando por fin la dolorosa tension del hilo, sélo para descubrir que no estaba enrollado alrededor de ningin centro. Perdido en estos pensamientos, apenas me di cuenta de que mi co-facilitador me estaba mirando, expectante. Ya habian hablado todos. Sonrio y murmuro una broma sobre mi, buscando en mi cerebro algo que pueda decir con un espiritu de alegre auto-afirmacién. Sin embargo, mientras los segundos pasan, extendiéndose en un largo e incomodo silencio, por mds que trato, no logro citar una sola banalidad alentadora, sobre c6mo voy a relajarme después de la reunién. En cambio, mi cerebro nada en fantasias de venganza, rechinando con impotente rabia, dolor y vergiienza. Y sobre todo, un desprecio rabioso por esta ideologia, que por muy bien intencionada que sea, 27 trata de apaciguamos, recuperando nuestras desesperadas luchas para sobrevivir en una reafirmacion de esos limitados Yo, y del mundo miserable que los crea. Siento la boca espesa; mi corazén se acelera. Abro la boca para hablar. “Yo.voy a escribir algo esta semana. Escribir me ayuda organizar mis sentimientos y mis pensamientos”. Con una sonrisa de alivio, mi co-facilitador mira de nuevo al grupo ofreciendo otra trivialidad sobre la importancia de cuidamos, antes de desearle a todos buenas noches. Suenan las sillas contra el suelo, las manos se dan un fuerte apretén, para luego deslizarse en los bolsillos de los hombres encorvados, que se disponen a adentrarse en el frio viento de noviembre hacia mundos que se tambalean al borde del desastre. 2 II. Huye de lo cémodo Estamos reunidos en un circulo para un ritual expresando el dolor del medio ambiente. Lxs organizadorxs han reunido a un grupo diverso; veo a una chica rapada de un lado con expansores en sus orejas, trayendo una silla para una mujer con el pelo largo y gris que no puede sentarse en el suelo. Estoy sentadx en diagonal al duefio de un negocio que insté publicamente al fiscal para presentar cargos por delitos graves contra la dltima persona que besé. Estoy incémodx con eso, pero si definimos comunidad como proximidad e influencia reciproca, esto cumple con los requisitos. Unx a unx entramos en el circulo. Se divide en cuatro cuadrantes, cada uno con un objeto simbélico. Nos frotamos hojas secas en la cara con nuestras ldgrimas. Alzamos un palo al cielo, con ira. Sostenemos un recipiente y miramos fijamente al vacio de nuestra confusién. El peso de la roca en nuestras manos, son los miedos que nos inmovilizan, la parilisis de la que este ritual deberfa 2 liberarnos. A medida que hablamos, surgen nuestras historias: nifixs drogadictxs, amigxs en prisién, productos desechables, montanas de cumbres destruidas. Cada unx es testigo de las luchas de Ix otrx, tanto las compartidas, como las especificas. Esto es lo que hacen los animales sanos con su dolor ¥ su estrés. Se rednen; se observan unxs a otrxs. Los clefantes crean ceremonias de sonido y movimiento en torno a sus muertos. Los primates obtienen placer del acicalamiento mutuo, que calma los nervios y forma lazos sociales de cohesién voluntaria. Incluso en la esterilidad del laboratorio, las ratas se liberan entre si, una y otra vez. Es dificil ser un mamifero saludable en nuestra cultura. Al igual que la mayorfa de nuestrxs primxs mamiferxs, hemos evolucionado para entrar en estado de alerta ante el sonido de una rama partiéndose o el pasar de una sombra, y a volver a relajarse cuando el peligro pasa. Sin embargo, vivimos en ambientes que nuestros sistemas nerviosos apenas pueden manejar en un buen dia: trabajamos, estudiamos y, a menudo, socializamos en espacios cerrados, poco ventilados, con bordes afilados y paredes planas que transmiten una sensacién de aprisionamiento inescapable. Nuestro cerebro neocortical, ya sobreestimulado por un influjo incesante de sonidos e imégenes sin importancia, debe bucear entre noticias de interminables amenazas: tiroteos en escuelas, incendios en fibricas, contaminacién por fracking, drogas para violar. Ante todo esto, se supone que estemos calmadsxs, y seamos disciplinadxs y productivxs. 30 Nuestro sistema nervioso ansia la fluctuacién: olas de curiosidad e interés, seguidas por la saciedad, momentos de alerta, seguidos por momentos de alivio, los demds lazos con otrxs basados en experiencias sensoriales y emocionales comunes. Privados de estos ritmos, nuestro cerebro y nuestro sistema nervioso entran en varios estados de disfuncin: hipervigilancia o desconexion, depresion o rabia. Buscando escapar de estos estados, las personas caen en adicciones que imitan la satisfaccion de las necesidades y de los instintos: comprar compulsivamente para satisfacer nuestro instinto de bisqueda de alimento, porno en internet para nuestra libido, drogas para alcanzar estados de éxtasis. Los sistemas en los que vivimos alimentan al autocomplaciente —y al mismo tiempo lo castigan con vergiienza— pero ninguno de estos sustitutos crea los mismos efectos fisiologicos que las biisquedas y estados naturales que imitan. Negados asi, el cerebro y el cuerpo se estancan en la pardlisis o en la saturacion, Me crié en una casa en la que nacer era un pecado. El alma era pervertida por la vida en el cuerpo; el control y la sumisicn de ese cuerpo era tan importante para la salvacién como cualquier gracia divina. Cuando mi padre murio, mi pobre madre debid afrontar sola la tarea de salvar a 3 adolescentes y a un bebé de la existencia terrenal y de la condenacion eterna que esta conlleva. Ella solo conocia 31 una forma de hacer esto. Sola con la responsabilidad del pequeiio paguete de carne que es unx nifix, empleé una antigua regla: “La letra con sangre entra”. Me pegaron por respuestas instintivas como reirme a las espaldas de lxs ancianxs en la iglesia, o hacer arcadas tratando de tragar alimentos con textura extraiia—por no hablar de accidentes como derramar la leche—. Cuidar de mi como adultx, saber qué es mejor para mi y poder escogerlo se siente como una libertad y un privilegio. Por otro lado, de nifix me ensefiaron que el cuidado no viene gratis: tiene cuerdas que arrastran condiciones. Y a veces, esas cuerdas pueden convertirse en alambres de piia, e incluso cercas electrificadas. Para mi, ser vulnerable ¢ intimx con Ixs dems puede sentirse precario, incluso peligroso. En ocasiones soy incapaz de responder a la amabilidad; otras veces ni siquiera puedo aceptarla. Lo que me resulta sencillo y familiar es el aislamiento. Al igual que muchxs sobrevivientes?, es ficil que me aisle al encarar formas estereotipadas de auto-cuidado. Puedo parecer valiente o incluso iluminadx cuando tomo clases de yoga o corro, puedo escribir buenas criticas de libros de auto-aceptacién, y canalizar mis emociones en elaborados proyectos de arte y auto-reveladoras entradas de blog. Esta forma de auto-cuidado puede sentirse menos liberadora y mds como un régimen de aislamiento. A veces 1o que de verdad necesito es que alguien llegue a mi casa con comida, se siente conmigo mientras como, se quede hasta que yo caiga dormidx en el sofd, y me lleve a la cama y me cubra con mantas. De vez en cuando eso sucede sin que 32 1o pida. Y a veces tengo que tomar mucho coraje y decirle a alguien que necesito hablar, o llorar, o mds que nada, no estar solx. Hay momentos en los que la forma més radical de auto-cuidado que puedo practicar es no insistir en cuidar de mi. Creo en la auto-regulacién emocional. Necesitamos estas habilidades para apaciguar nuestro nerviosismo sin recurrir a la agresion, y perseguir la aventura, el trabajo, y el misterio de forma auténoma y placentera. Esto no quiere decir que tengamos que regularnos emocionalmente en soledad, o que debamos hacerlo. Cuando empecé a estudiarel trauma, aprend eso de pelear o escapar. Un animal arrinconado escapar o peleard, lo que resulte mejor para el momento. Mis tarde, aprendi sobre el congelamiento, el instinto de hacerse el muerto hasta que el peligro haya pasado, y la posibilidad de quedarse congeladx si el peligro parece no tener fin. Es por esto que muchas personas que sufren trastorno de estrés postraumitico son primero diagnosticadas con depresion: se quedan atascadas en la respuesta de congelarse. Recientemente aprendi que sélo peleamos, escapamos 0 nos hacemos Ixs muertxs cuando la interaccion social ha fallado. Nuestro primer instinto bajo estrés o amenaza es buscar solidaridad o comodidad con lxs dems. Si esto tiene éxito, nuestros sistemas de panico se desacoplan y podemos volver a otras funciones como jugar o inventar. saberSabiendo que nuestro sistema nervioso responde con tanta fuerza a la presencia de Ixs dems, se hace evidente que el autocuidado y el cuidado reciproco no se pueden separar. 3 Laimportancia de priorizar el cuidado reciprocose vuelve incluso mds clara cuando entendemos que nuestro estrés y nuestros traumas son dificultades comunes, y no patologias individuales. Como animales humanos, vivimos en entornos que causan incoherencia fisiolégica y emocional. Si bien puede que no seamos capaces de erradicar los sistemas que nos aprisionan inmediatamente, tendremos mucho mejores oportunidades si no nos engafiamos pensando que nuestras luchas, o las soluciones a ellas, son individuales. Cudntas mds formas encontramos de actuar con sinceridad con lxs demds, ya sea en el dolor o en el entusiasmo, seremos mds fuertes y resilientes, tanto individual como colectivamente. IIL Destruye tu reputacién He practicado mal el auto-cuidado por asios. Aprendila frasea través de mi entorno, en conversaciones en las que todo parecia muy obvio. Como con el “espacio seguro”, esto parecia como un primer paso simple hacia la solucién de un problema complicado. Pero al igual que la idea de seguridad, la idea de cuidado se abri en un vasto vacio intero. ; Cudntxs de nosotrxs nos sentimos realmente segurxs, en cualquier ambiente? ¢Cudntxs de nosotrxs sabemos visceralmente como se siente el cuidado? En el verano de 2008, mientras Filadelfia brillaba bajo el calor multiplicado por techos de autos y estacionamientos de cemento, yo estaba en mi pequefia y himeda habitacin, en el tercer piso de una casa colectiva, sin sudar. Envases de agua de coco y pequeiios paquetes verdes de electrolitos —un montén de ofrendas de mis amigxs— cubrian el pequeiio mucble al lado de mi cama. Mis pensamientos se levantaban lentamente entre los océanos de silencio. 35 Comprendi que habia llegado a un momento de ajuste de cuentas interno; algo en la forma en que habia conducido el vehiculo de mi cuerpo tenia que cambiar. Me habian dado de alta del hospital después de una noche de observacién. Los médicos me enviaron a casa con un firmaco anti-niuseas y sin respuestas. Eso habia sido diez dias antes, y mi sistema digestivo todavia estaba en huelga. Estaba demasiado débil para caminar por el pasillo hacia el baiio sin ayuda. Cada tanto, me forzaba a tragar algo de comida solida, con resultados desastrosos. Olas de dolor constrefiian mi cabeza y mis tripas, haciéndome imposible descansar. Haber llegado a tal estado parecia indicar un fracaso personal. La causa de mi enfermedad era un misterio. Sin un diagnéstico, sin un antagonista a quien culpar, no podia dejar de ver la raiz de mi enfermedad como algo defectuoso en mi propia constitucion. De las muchas cosas que crefa acerca de quién soy, una hassido constante: Hay algo malo en mi, y necesito repararlo. S6lo entonces voy a ser capaz de vivir adecuadamente, para desarrollar mis talentos, ser itil a Ixs demds, y sobre todo, merecer amor. Arreglarme es mi responsabilidad, no de otrxs. Acechando en las aguas oscuras de mi conciencia, emergiendo cuando menos la esperaba, esta creencia ha dado forma a mi identidad y a mi manera de practicar el auto-cuidado. Interioricé ese viejo y tonto axioma “tienes que cuidarte si quieres cuidar de otrxs” como si fuese una orden: “tienes que cuidarte PARA PODER cuidar de otrxs, 1o que es tu tarea principal”. Pasé afios tratando de repararme. Mis estrategias se parecian mucho al auto-cuidado: Eliminé comidas de mi dieta, practiqué yoga y meditacion, me ejercité con regularidad, fui a terapia, y lef libros sobre neuropsicologia y trauma. Mientras tanto, me esforcé muchisimo por seguirle el ritmo a mis amigxs, cuya resistencia y energia envidiaba. Cuando mi cuerpo estaba cansado después de solo una hora, o forzaba a trabajar soportando el dolor. Cuando no podia encontrar comida libre de alérgenos, no comia. Me arrastré a clases de yoga, donde me exigia hasta el punto de sufrir una lesién, porque necesitaba creer que estaba haciendo algo para combatir la deficiencia de mi cuerpo. Y cuando recaa en el colapso fisico, me forzaba a descansar, aunque temia el aislamiento. Por lo general, descansar significaba recluirme en mi habitacién a ver peliculas tontas hasta que no sentia nada. Cualquier cosa con tal de evitar la desesperacion que sentia frente a mi ser roto. Traté de cuidarme de todas las formas que pude. Recostadx en la cama tras mi hospitalizacién —en un dramitico deterioro que era francamente embarazoso—, traté de llegar a una tregua con mi cuerpo: “,Qué necesitas para volver a trabajar”, pregunté, “Estoy listx para hacer un trato”. La respuesta que recibi, me hizo retroceder, como si un extraiio me hubiera colocado un bebé gritando en mis brazos, y me obligara a quererlo y criarlo como si fuera mio. 5 Y 37 En esta sociedad, cultivamos caracteristicas de la personalidad que maximizan la productividad. Aprendemos a controlar nuestros deseos y limitar nuestras necesidades; nos aprecian por ser autosuficientes y mostrar resistencia. Sé unx buenx trabajadorx; mantente concentradx; mantén ws emociones bajo control; haz un esfuerzo adicional; sin dolor no hay ganancia. Para equilibrar los efectos agotadores de esta disciplina, el mercado nos ofrece como consumidorxs, la auto-complacencia consumista. Date un capricho; deléitate; satisface s pasiones; déjate llevar. La culura activista también puede oscilar entre estos polos del auto-control y la auto-complacencia, aunque tendemos a adoptar la ética de trabajo capitalista a la vez que desconfiamos de las comodidades capitalistas. Lo que describimos cuando hablamos de auto-cuidado, es a menudo uno de esos dos polos. Ejercitarse duro, o recibir un masaje. Hacer un ayuno de desintoxicacién, o disfrutar de un dia de descanso. Trabajar tu mierda en terapia, o darte un bafio de burbujas. En todo este esfuerzo por cuidar de nosotrxs mismxs, seguimos caminos trillados dentro del capitalismo, caminos que nos llevan de vuelta al punto de partida. Del mismo modo en que nuestros cuerpos conservan restos de plomo, arsénico, mercurio y otras toxinas industriales, nuestra psique absorbe los valores y la violencia de nuestra cultura. Podemos pasar toda la vida tratando de sanar de esas toxinas sin jamds escapar o cambiar las condiciones que nos mantienen envenenadxs. La salud y el bienestar, siempre evasivos, pueden convertirse en una obsesién. EI enfoque del auto-cuidado basado en el control 38 funciona de la misma forma que un sistema inmunolgico: vigilamos policialmente nuestros limites, esforzandonos por mantener la pureza. Cuando encontramos algo indeseable en nosotrxs mismxs, rodeamos la amenaza y preparamos un ataque. EI enfoque auto-complaciente funciona del mismo modo que un opidceo, calmando nuestro dolor y aliviando los sintomas. El primer enfoque se basa en una definicin estricta de qué es el Yo, y qué es lo otrx. Y el segundo, se basa en juzgar correctamente cuindo es necesario renunciar al Yo, con el fin de preservarlo. Ambos enfoques nos mantienen persiguiendo un horizonte en constante alejamiento. Existe un tercer enfoque, que al igual que la alquimia y la digestion —dos procesos lentos de incorporacidn y transformacion de una sustancia en otra—, requiere paciencia y fluidez. Cuando tu sentido de Yo, no estd fijo en una forma —una edad, un tamafio corporal, un estado de dnimo, un nivel de fuerza fisica— puedes trabajar con influencias aparentemente ~téxicas, - disolviéndolas lentamente y redistribuyéndolas hasta convertirlas en algo completamente nuevo: Td. La mayor diferencia entre esta forma de auto-cuidado y las mds comunes, s que no sabes quién serds al final del experimento. 8 El momento decisivo en mi recuperacién fue cuando dejé de intentar arreglarme. Habia dedicado aiios de implacable auto-cuidado para convertirme en una fantasia de la salud: 39 alguien que pudiera trabajar sin descanso con el combustible minimo, sin ser frenadx por una lesion o el dolor. En resumen, alguien que nunca volviera a necesitar cuidados. Sin importar cuinto andlisis anticapitalista elaborase, mientras siguiera midiendo mi valor segin estos estandares de saludable productividad, permaneceria alineadx con la moral del mercado Cuando quise hacer unatregua con mi cuerpo, el mensaje perturbador que recibi fue que no podria resolver el misterio de mi enfermedad de forma racional. No existia ningin programa, procedimiento, o solucién simple para ello. Esto no parecia una huelga sindical, era una insurreccitn. Mi cuerpo tenia una sola exigencia: Date por vencidx. Debes amar esto, tal y cémo es. Este cuerpo imperfecto y daiiado que quizds nunca se recupere por completo. El sordo dolor en tu abdomen. Tu propio miedo y soledad. Después de unos pocos latidos de alarma empecé a reconsiderar mi situacién. ¢Qué hay en mi que pueda amar? Incluso mientras hacfa esta pregunta, la pena me cubri6 de ligrimas los ojos. El cuidado habia sido para mi una abstraccion en blanco, como una palabra clave para otro tipo de trabaj lo que hacen Ixs granjerxs industriales por los pollos enjaulados. Ahora parecia llena de una especie de brillo oscuro, como un recipiente de vidrio con algo peligroso hirviendo en él. Este no era el punto de serenidad que mis profesorxs de yoga me prometieron que encontraria en mi centro. Esto era algo dindmico e inestable; intensamente personal y a la vez conectivo. EI dolor que me quemaba los musculos y las visceras no disminuyd, sino que comenzé 0 a separarse en distintas notas que formaron un acorde. La frustracién que yo habia estado alimentando contra la falta de cooperacién de mi cuerpo no desapareci; mds bien se intensificé transformandose en rabia, pero rabia dirigida hacia el exterior, de forma protectora. Habia experimentado el cambio mds importante de mi vida. Habia dejado de ponerme del lado del enemigo. a Notas de traduccién 1 El Proyecto lcaro es un emprendimiento multimedia y activista estadounidense, alineado con la_ anti-psiquiatria. Sostiene quelas enfermedades mentales deberfan ser entendidas como “dones peligrosos” El nombre proviene de caro, personaje dela mitologia griega, como metifora de que estas experiencias tienen el “potencial de volar peligrosamente cerca del sol” Sitio web (en inglés): theicarusproject.net 2 En muchos paises de habla inglesa es comiin el uso del término survivor (sobreviviente) como reemplazo de “victima’ El término “victima’, presupone un sujeto pasivo que recibe la agresién y queda, desde entonces, congelado y definido en la victimizacin permanentemente. Victimizar a una persona la define como sujeto débil que depende de la ayuda y caridad de otrxs para sanar. Por el contrario, “sobreviviente” habla de un sujeto activo en el proceso de superar la agresién traumitica y sanar del dafio que le causd. Implica que las personas si son capaces de mantener el control de sus propias vidas. Unx sobreviviente es una persona en lucha. Se cree que este reemplazo incentiva y favorece un proceso de empoderamiento post-trauma. Sin embargo, en la prictica, las personas pueden auto-identificarse mis o menos con una u otra identidad, o incluso ambas o ninguna, por lo que algunxs acaban uséndolo de manera mds o menos intercambiable. ) Con la intencién de profundizar la discusién, incluimos un extracto del fanzine “Broken Teapot’, una critica a los procesos colectivos que abordan situaciones de abusos y agresiones en los circulos anarquistas estadounidenses “Es necesario remarcar, sin embargo, que esta sustitucién no implica ninguna critica real a la victimizacion, o sobre c6mo esta cumple una funcién patriarcal y legalista. Quienes deseen acabar con el patriarcado no deberian sentir afinidad con la mentalidad victimista. Pero una critica politica a la victimizacién, no debe resultar en la falta de apoyo a victimas. Es entendible que a veces caigamos de nuevo en el victimismo, impotencia socialmente reconocida, ya que es practicamente la inica forma identificable de acceder al apoyo de otrxs, y tomar un camino diferente exige un nivel e intencion y energia que, para la mayorfa de las personas que atraviezan un periodo de vulnerabilidad, resulta dificil de alcanzar. Debemos tener compasién por Ixs que, a falta de otras opciones, caen en el 1ol de victima, y a la vez reconocer que es tiempo de crear narrativas diferentes” Broken Teapot (Seattle, 2012); “Love You Too Much’, Alex Gorrion, p.17 nota n* 2. a3 OTRAS LECTURAS - “Sobre estar enferma’, Virginia Woolf N'Drea One Womar's Fight to Die Her Own Way (La lucha de una mujer para morir a su manera.) - On Becoming an Alchemist: A Guide for the Modern Magician (Sobre convertirse en alquimista: Uina guia para el ‘mago moderno), Catherine MacCoun - *On Audre Lorde’s Legacy and the ‘Self’ of Self-Care;’ (“Sobre el legado de Audre Lorde, el Yo, y el auto-cuidado”) Ensayo de 3 partes, lowendtheory.org. (Parte 1 aqui: http://www.lowendtheory.org/ Ppost/43457761324/on-audre-lordes-legacy-and-the-self-of- self-care) ARTE DE LA PORTADA: Corina Dross. corinadross.com. DISENO GRAFICO por: The Troletariat, con una pequena ayuda de livory y algunos expresionistas alemanes. & POR SUPUESTO: este y otros textos son traidos a ti por el omnipotente y omnipresente Crimethinc. El espiritu santo de la anarquia y la insurreccion. Més salmos y escrituras en crimethinc.com Cuidar para luchar, Cuidar para vencer. P N crimethinc.com