La Ilegitimidad de la Violencia, La Violencia de la Legitimidad
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LA ILEGITIMIDAD
de la VIOLENCIA,
LA VIOLENCIA
de la LEGITIMIDAD
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Aquellos que dicen que la revolucién
egipcia fue pacifica no han visto los hor-
rores ejercidos por la policia hacia no-
sotros, ni tampoco vieron la resistencia
ni fuerzas equivalentes que los revolu-
cionarios usaron en contra de la policia
para defender sus ocupaciones o espa-
cios: por admisién del mo gobierno,
99 estaciones de policia fueron vandal-
izadas, miles de automéviles de policia
fueron destruidos y todas las oficinas
del partido del gobierno en Egipto de
la época fueron quemadas. Se el ron
barricadas, los oficiales eran golpeados
de vuelta y atacados con piedras, mien-
tras disparaban gases lacrimégenos e in-
cluso municiones contra nosotros... Si el
estado hubiera cedido inmediatamente
habriamos estado llenos de alegria, pero
tal como ellos no titubeaban al momen-
to de abusarnos, golpearnos, matarnos,
sabiamos que no habia otra opcién que
pelear de vuelta.
—Solidarity statement from Cairo to Occupy Wall Strect,
October 24, 2011
“Severas filas de policias mon-
tados a caballo y acompafiados
por perros cubrieron la entrada
de la estacién de policia para
dispersar a los manifestantes.
Sin embargo, hubo focos de vio-
lencia significativos que no pu-
dieron alcanzar.”
— The Netw York Times, en refrencia a las protestas en el Reino Unido
enagosto del 2011.
Qué e la volencia? Quitn la deine? Tiene ugar en bisqueda de la liberacion’? Etas
preguntas cas ancestrles retoman la delantera cada ves qu estalla una rebelion populr.
Pero dicha discusion nunca toma lugar en un campo de jusgo nivelado; mientras lgunos
buscan lgitimar la violencic, e enguaje de legtimidad en s mismo povimenta l camino.
para que los autoridades a empleen,
El asio 2001 durante la cumbre FTAA en Ia ciudad de Quebee, un
peridico report que "la violencia se desencadens cusndo los manifestan-
tes empezaron a arrojar de vuelta los gases lscrimogenos hacia efectivos poli-
ciales.”. Esta linea nos dice todo lo que necesitamos saber acerca de qué
es percibido como "violento” y qué no. Cusndo se puede percibir que
Las autoridades tienen un monopolio en el uso legitimo de Ia fuerza, cl
concepto de "violencia” sucle usarse para referirse a un uso ilegitimo
de la fuerza -es decir, cualquier cosa que se escape de su control. A
causa de esto el término tiene una especie de significado flotante, ya que
también se define como “dafio 0 smenaza que viola el consentimicnto.”
Esto se complica aun mis si consideramos que nuestra socicdad esta
fundamentalmente basada en y corrompida por dafios o amenszas que
violan el consentimiento. En cierto sentido, no cs acaso violento vivir
en territorio colonizado, destruyendo ecosistemas con nuestro con
sumo diario y beneficiandonos de relaciones econémicas que se fucrzan
a punta de pistola? No cs acaso violento que guardias armados lim
iten el acceso a comida y tierras, bicnes que en algin momento fucron
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comunes y compartidos por todos, de aquellos que los necesitan? Qué
es més violento? Desafiar a los policias que desalojan a las personas
de sus hogares, o hacerse a un lado mientras los dejan en la calle? Es,
mis violento arrojar bombas lacrimégenas de vuelta hacia la policia, o
tildar de violentos a quiencs las arrojan, dando asi mayor libertades a ln
policia para hacer aun mas dafio?
Dadas todas estas condiciones, no existe la no violencia - lo mis cer-
cano alo que podemos aspirar es a rechazar la idea de que pucde existir
dafio o amenaza de parte de quicnes trabajan por reducirla. Y cuando
son tantas las personas comprometidas con los privilegios que csta
violencia les otorga, es ingenuo pensar que podriamos ser capaces de.
defendernos ni a nosotros mismos ni a otros desposcidos sin disgustar.
aal menos un par de banqueros y terratenientes. Asi, en lugar de pre
guntarnos si una aceién es violenta o no, quizis sea mejor simplemente
preguntarnos: este acto contrastaca asimetrias de poder o las refucrza?
Esta es Ia pregunta fundsmental del anarquismo. Podemos aplicarla
en toda situacion; cada custionamiento en términos valéricos, ticticos
y estratégicos procede de alli. Cuando un cucstionamicnto se aborda
desde esta perspectiva, por qué habriamos siquicra de enfrentarnos a ln
dicotomia entre violencia y no violencia?
La discusion entre violencia y no violencia es atractiva porque
abordarla suele ser una manera ficil de atribuirse cierta superioridad
moral. Esto results seductor tanto por ser una oportunidad de eriticar
al estado como para competir frente a otros activistas por alcanzar un
nivel mas alto de influencias. Pero en esta sociedad jerdrquica, buscar
una superioridad moral solo refucrza la jerarquia propiamente tal.
La legitimidad es una de las monedas de cambio que estin distribui-
das de manera desigual en nuestra sociedad, a través de las cuales,
as disparidades se perpetian. Catalogar a personas o acciones de vio
Lentas es una forma de excluir a las mismas de la legitimidad de lo que
sea que intenten comunicar, una manera de silenciarlas. Esto refucrza
otras formas de marginalizacion: una persona blanca de clase acomo
dada pucde actusr de maneras “no violentas * que serian percibidas
como violentas de ser perpetuadss por una persona pobre o de color.
En una sociedad desigual, Ia definicién de "violencia” no s mis neutral
que ninguna otra herramienta.
Gatalogar a personas o acciones de violentas tiene ademis conse-
cuenciss inmediatas: justifica el uso de ls fuerza en contra de ellas. Esto
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ha sido un paso esencial de pricticamente todas las campafias que han
apuntado hacia las comunidades mis desposeidas, movimicntos politi
cosy en general cualquiera que se encuentre del lado opucsto del cap.
italismo. Si has asistido a suficientes movilizaciones, sabes que muchas
veces es posible anticipar Ia intensidad de Ia violencia que emplear la
policia a partir de como se presenta la historia en el noticiero de la noche
anterior. En estos contextos, autoridades ¢ incluso organizadores riva
lLes pucden involucrarse reprimiendo junto a la policia, determinando
quién es un receptor legitimo en base a el enfoque de ls narrativa.
“El orden publico ha venido me-
jorando dia a dia. La marcha de
ayer fue ejemplar, se manifes-
taron en paz y enviaron su men-
saje con fuerza pero sin violencia,
por eso que lo de ayer me llené de
alegria”.
—Sebastian Piera, Presdente de Chil,trs una manifestacion de mas de 1,000,000
personasenla cual encapuchados quemaron la entrada ol metro, saquearon de tindas, y
tiraron pedras a la polici
Deslegitimacién,
Desrepresentacion
y Division.
La represion violenta es solo una de las miltiples cstrategias con las
que se suprimen los movimientos sociales. Para que esta represion sea
exitasa, los movimicntos deben dividirse entre legitimos ilegitimos
convenciendo a los primeros de repudiar a los segundos -ususlmente
a cambio de privilegios o concesiones. Periodistas y “lideres sociales”
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suclen jugar un rol fundamental en este proceso en conjunto con
clase politica
Es por esta razén que el 29 de octubre de 2019 en vista de la gran
envergadura de la rebelion chilens, politicos del Partido Comunista sc
apresuraron a condenar las acciones dircetas de expropiacién y resis
tencia con respecto al toque de queda -y no solo para condenarlas, sino
que también para exponerlas bajo la peor luz posible.
“Condeno tajantemente y sin medias tintas la violencia en las calles.
No permitamos que se cmpaic el despertar de Chile con acciones que
no representan a las grandes mayorias”, sostuvo el alcalde de Recoleta
Danicl Jadue, Partido Comunista
“Esto es absolutamente inaceptable. Quienes hemos defendido publi
camente las movilizaciones no debemos titubear cn rechazar incen:
dios provocados”, escribié | diputado de Convergencia Social,
Gabricl Boric. Mientras que e diputado de Revolucion Democritica,
Giorgio Jackson, sostuvo que eran "terribles imigenes que vemos de
Santiago y otras ciudades. Por supuesto que condenamos los destrozas
¢ incendios”
Dichos comentarios surgen
La revuelta popular del solo un par de dias después de "
autoridades a legitimar “
formas de resistencia que
anteriormente eran in- .on cn Plaza lalia. Sin embargo.
aceptables, con ObaMa 1 iuquicrds acepiada como legitima
calificando como No Vio- considers necesario distanciarse
lento un movimiento en de las componentes mis fuertes de
el cual miles tuvieron que s revuclia. Por otro lado, el presi
pelear con la policia e in. dente Piners sencillamente ignors
cluso quemar estaciones 'o* ':kmcnm;' :flmblu;/ux e
seguian scumulindose cn las calles,
Policiales. e Un ejemplo del despertar
25 de octubre, en la cual mas de
un millén de personas se manifes
Egipeio pucde ayudarnos a entender las razones.
El afo 2012, cerea de un ao después del despertar Egipeio, la
fucrsa militar decidi6 levantar el estado de emergencia -"excepto cn
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casos relacionados con matonaje.” La revuelta popular del 2011 habia
forzado a las autoridades a legitimar formas de resistencia que anterior
mente eran inaceptables, con Obama calificando como no violento un
movimiento en cl cusl miles tuvieron que pelear con la policia ¢ incluso
quemar estaciones policiales. Con el objetivo de re legitimar los medios
de la dictadura, fue necesario hacer la distincién entre "matones” vio-
Lentos y e resto de la poblacién. Sin embargo, la sustancia de esta dis
tincion nunea fuc especificada, "maton” es simplemente la palabra para
referirse a una persona que es blanco seguro de un estado de emergen
cia. Desde la perspectiva de las autoridades, idealmente la imposicién
de la violencia por si misma deberia ser suficiente para tildar a sus victi-
mas de violentos -i.c. como blancos legitimos. Esto dio como resultado
que Egipto retornase a las mismas condiciones de tirania bajo al-Sisi
que vivicron bajo Mubarak.
Entonces, cuando parte importante de la poblacién est del lado de
Ia resistencia, las autoridades se ven obligadas a re definir dicha resis
tencia como no violenta, aun cuando previamente se le habia consider.
ado violenta. De lo contrs
. la dicotomia entre violencia y legitimidad
podria desgastarse -y sin aquella dicotomia seria mucho mas dificil jus
tificar el uso de fuerza en contra de aquellos que amenazan cl status
quo. Del mismo modo, micntras mis cedemos respecto a lo que permi.
timos a las autoridades calificar como violento, mayor serd la cantidad
de acciones categorizadas como tal, y los riesgos a los que nos enfren
tamos serin aun mas grandes. Una consccuencia de las ultimas décadas
de desobediencia civil auto definida como no violenta es que algunas
personas consideren que simplemente alzar la voz es violento, lo que
hace posible categorizar a aquellos que siguen tanteando formas de pro
tegerse de la violencia policial como “matones violentos”
El Sefiuelo de la Legitimidad
“Los individuos que forman una re:
tencia entrelazando sus brazos, eso es
per sé un acto de violencia... entrela-
zar brazos en una cadena humana
cuando ha sido dada la orden de hac-
erse a un lado no es una protesta no
violenta.”
estudiantesen la Universidad de California en Berkeley en The San Francisco
Chronicle.
“Acusar a Garabineros de violar los Derechos Humanos, me parece
que viola ya un derecho humano de los Carabineros” — General Jorge
Tobar, Carabinero de Chile
Guando queremos ser tomados en serio, es tentador atribuirse legiti
midad de cuslquicr manera posible. Pero si no queremos reforzar las
jerarquias de nuestra sociedad, deberiamos tener cuidado de no validar
Las definiciones de legitimidad que las perpetiian.
Es ficil reconocer como esto funciona en algunas situsciones: cusndo
evaluamos a la gente segin sus credenciales académicas, por ejemplo,
esto prioriza cl conocimiento abstracta por sobre las experiencias vivi
das, centrandose en aquellos con mas valor académico y marginando
a todos los demés. En otros casos, esto ocurre de maneras mas sutiles.
Solemos enfatizar nuestro status de organizadores en nuestras comu
nidades, implicando que aquellos que no tienen e tiempo o recursas
para ello tienen menos derecho a opinar. Nos atribuimos credibilidad
como locales, implicitamente deslegitimando a aquellos que no lo son
incluyendo a inmigrantes que han sido forzados a mudarse a nucstras
vecindarios porque sus comunidades han sido destruidas por procesos
que se originan en las nucstras. Cuando las personas legitiman sus voces.
citando los roles que ellos jucgan en una socicdad capitalista ~como
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estudiantes, trabajadores, contribuyentes, ciudadanos- solo hacen mis
dificil aun para las personas desempleadas, en situacién de calley exclu
idas, legitimar sus voces.
Tendemos a sorprendernos por el retrocesa que resulta de todo
esto. Los politicos desacreditan s nucstros compancros con el mismo
vocabulario que hemos populsrizado: "Esos no son verdsderos man
ifestantes, son vindalos haciéndose los manifestantes”. "No s que las
comunidades empobrecidas sean un blanco para nosotros, cstamos
protegiéndolas de Ia delincuencia.”. Nosotros hemos pavimentado el
camino para csto al validar lenguaje que condicions la legitimidad.
Guando reforzamos la idea de que nucstros movimientos son y deben
sex no violentos, estamos haciendo Lo mismo. Esto crea un Otro que se
escapa de la proteccion que otorga Ia legitimidad que sea que haya
mos ganado para nosotros -esto cs, en pocas palsbras, crear un blanco
para I violencia
Cualquiera que
libere a sus com
paicros de Ia policia
en ver de esperar
pasivamente a ser
arrestado -cuslqui
era que improvise
un eseudo para pro.
tegerse de balines
de goma en ver de
dejar las calles libres
para los policiss
cuslquiera que sea
culpado de atacar a
un oficial lucgo de
haber sido atacado
por uno: todas estas
personas desafor
tunsdas son arroja
dos a los lobos como
los violentos”, las
manzanas podridas.
Aquellos que tienen
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que cubrir sus rostros aun en acciones legales porque sus precarias situ.
aciones de empleo o estado migratorio son denunciadas com crimina.
les, traicionados por unas pocas migajas de legitimidad de parte de los,
poderosos. Nosotros, los Buenos Ciudadanos, podemos permitirnos
ser perfectamente transparentes, nunca cometeriamos un delito ni
amparariamos a un potencial criminal
Y al erear este "Otro” se facilita el camino hacia ls violencia contra
éste. Aquellos que se ven enfrentados a las peores consecuencias de
esto no son los jovencitos de clase media enfrascados en discusiones de
internet, sino que e la misma gente que se encucntra en el lado con.
0 de casi todas las lineas divisoras del capitalismo: los pobres, los
marginados, los indocumentados. No hay instituciones que velen por
ellos, no hay incentivos para los jucgos politicos que sc inclinan a favor
de autoridsdes y quizis uno que otro actor del jet set del activismo.
Simplemente deslegitimar 1a violencia no va a acabar con ella. Las
desigualdades de esta sociedad no podrian sex mantenidas sin ella, y los.
desesperados siempre van a reaccionar, especialmente cuando sienten
que han sido abandonados a su sucrte. Pero este tipo de deslegitimacion
pucde crear un sbismo entre la rabia y la superioridad moral, lo “irra.
cional” ylo racional, lo violento y lo social. Pudimos ver las consceuen:
cias de esto en las protestas en ¢l Reino Unido en agosto del 2011, cuando
muchos de los marginados, desesperados por obtener una vida mejor a
través de cualquier medio legitimo, iniciaron una guerra en contra de
Ia propicdad privada, la pols
y en general el resto de la socicdad.
Algunos de ellos habian intentado participar de movimientos populares
en el pasado, solo para ser estigmatizados como vindalos; naturalmente
esta rebelion tomé un giro antisocial, causando cinco muertes y aun
mayor alienacién de parte de otros sectores de la poblacién.
La responsabilidad por esta tragedia no recae solo en los rebeldes, ni
en aquellos que impusieron las injusticias que los hicicron suffir, sino
que también sobre los activistas que los estigmatizaron en vez de unirse.
les creando un movimiento que pudicra ayudarles a canalizar su ira. i
510 hay conexion entre aquellos que quicren transformar la sacicdad y.
aquellos que mas sufren en clla, si no hay una causa comin entre |
esperanzado y el iracundo, entonces cuando el iracundo s rebele, cl
esperanzado rencgard de ¢, destruyendo toda esperanza de un cambio
real. No hay esfucrzo que sea capaz de climinar jerarquias si es que se
sigue excluyendo a aquellos desprovistos de derechos, a los "Otros
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Guiles deberian ser nuestras bases para la legitimidad entonces, que
n0 involucren un compromiso con la legalidad, la no violencia o cual
quicr otro tipo de estandar que siga excluyendo s nuestros comparicros?
Gémo explicamos lo que estamos haciendo y por qué es nuestro dere.
cho? Tenemos que crear y hacer circular una moneda de cambio de
legitimidad que no sea controlada por nuestros gobernantes, que no
genere "Otros”
Como anarquistas, sostenemos que nuestros descos y bienestar, y el de
todas las criaturas, son las dnicas bases significativas para la accion. En vez
de categorizar acciones como violentas y no violentas, nos enfocamos cn
determinar si dichas acciones extienden o limitan Libertades. En vez de
insistir que somos no violentos, enfatizamos la necesidad de interrumpir ln
violencia inherente a un modelo vertical. Esto puede parccer inconvenicnte
para aquellos que estin acostumbrados a buscar diilogo con los poderosos
pero es incvitable para cuslquiera que anhele sincersmente abolir su poder.
Conclusion: de Regreso a la
Estrategia
Pero cémo logramos interrumpir la violencia vertical? Los partidarios
de Ia no violencia enmarcan sus argumentos cn términos de estrategia y
moral: la violencia alicna las masas, evitando que podamos construir I
“poder del pucblo” que necesitamos para triunfar.
Existe un miicleo de verdad en el corazon de todo csto. Si la violen
cia es entendida como un uso ilegitimo de la fuerza, dicho argumento
pucde ser resumido como tautologia: la accion legtima es impopulr.
De hecho, aquellos que dan por sentada la legitimidad de una socic-
dad capitalista son propensos a considerar violento a cualquicra que
tome acciones para contrarrestar las desigualdades causadas por dicha
socicdad.
Este no s un tema sencillo. Aun cuando creemos apssionadamente
en lo que estamos haciendo, si no es considerado mayoritariamente
Legitimo, tendemos a titubear cuando nos piden explayarnos un poco
mis. Si tan solo pudiéramos permanccer dentro de los limites prescri
tos pars nosotros cn este sistema mientras intentamos derracarlo! El
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puchlo exige compensaciones por todas estas injusticias, pero en una
sociedad altamente reguladay controlada, es poco lo que se puede hacer.
Al embarcarse en movimientos populares, muchas personas com
prensiblemente necesitan cierta seguridad de que no tendrin que
correr muchos riesgos, de que no tendrén que salirse tanto de su zona
de confort. Pero sucle suceder que dichas pre condiciones se vuelven
limitaciones para ¢l movimiento, y hay que trascender. Si realmente
queremos transformar nucstra sociedad, no podemos permanceer para
siempre dentro de los estrechos limites que las autoridades consideran
Legitimos: tenemos que extender e ranga de lo que el puchlo se siente
con el derecho de hacer.
Ni toda Ia coberturs mediitica del mundo nos va a ayudar si no
logramos crear una situacién en la cual las personas se sientan con |
derecho de defenderse a si mismas y entre si
Legitimar Ia resistencia, expandir lo que es aceptable, no va ser pop-
ular al principio -nunca lo cs, precissmente por Ia tautologia descrita
anteriormente. Cambiar el discurso requicre de un esfuuerzo consistente
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enfrentarse con calma a atropellos y recriminaciones, humildemente
enfatizando nuestro propio criterio para determinar qué es legitimo.
Si cl desafio vale ls pena o no va s depender de nucstras metas a largo
plazo. Como David Gracher ha explicado, los conflictos respecto a las
metas suclen presentarse en forma de diferencias morales y estratégicas.
Hacer de la no violencia un elemento central de nuestro movimicnto
tendria sentido si nuestras metas a largo plazo no incluyeran desafiar ln
estructura fundamental de nuestra sociedad, pero para construir un
movimiento masivo que pucda cjercer legitimidad de la manera en la
que ha sido definida por los poderosos -y que funcions codo s codo con
s policia. Pero si realmente queremos transformar nuestra sociedad,
tenemos que transformar el discurso de legitimidad, no solo intentar
buscar una buena posicion bajo ¢l modelo que ya cxiste. Si nos enfo
camos solo en esto dltimo, nos encontraremos parados sobre un suclo
que se mueve y reshala bajo nuestros pies, y muchos de aquellos con
quicnes tenemos que hacer causa comiin podrisn jamas compartir su
Es importante tener debates estratégicos: alejarse del discurso de no
violencia no significa que tencmos que considerar todas las ventanas
rotas como una buena idea... Pero cuando los mas dogmiticos insisten
en que todo aquel que no comparte sus metas y suposiciones -ni hablar
de los intereses de su clase! - no tienen sentido estratégico, lo unico
que logran es obstruir el debate. Tampoco s estratégico enfocarnos cn
deslegitimarnos los unos a los otros en vez de coordinarnos para actuar,
juntos en nuestras intersecciones. Ese cs el punto de afirmar una diver
sidad de ticticas: construir un movimicnto que tengs espacio para todas
sin dejar lugar pars el dominio y Ia censura -un “poder del pucblo” que
pucds expandirse ¢ intensificarse.
En la historia, la violencia jamas haya
sido iniciada por los oprimidos. C6mo
podrian los oprimidos iniciar la vio-
lencia, si ellos son el resultado de una
violencia? No existierian oprimidos si
no existiera una relacién de violencia
que los conforme como violentados,
en una situacién objetiva de opresién.
Son los que oprimen, quienes in-
stauren la violencia; aquellos que ex-
plotan, los que no reconocen en los
otros y no los opi os, los explota-
dos, los que no son reconocidos como
otro por quienes los oprimen.
— Paolo Freire, "Pedagogia del oprimido”
te
ué es la violencia? Quién la define?
Ticne lugar en la busqueda de la liberacion?
Estas preguntas casi ancestrales retoman la
delantera cada vez que estalla una rebelion
popular. Pero dicha discusion nunca toma
lugar en un campo de juego nivelado; mien-
tras algunos buscan ilegitimar la violencia, el
lenguaje de la legitimidad en si mismo pavi-
menta el camino para que las autoridades la
empleen.
A GESAR LO QUE ES DE CESAR
es.crimethinc.com